jueves, 11 de diciembre de 2008

Confesiones y creencias

Yo, Viriato, me confieso culpable de todos mis actos, palabras y pensamientos.
Yo, trabajando cada día, siendo un simple obrero me acuso de no votar al PSOE ni de ser de izquierdas.
El dinero que gano es gracias a mi esfuerzo y a mi dedicación, no sueño con vivir del Estado ni de subvenciones, ni mucho menos del cuento. Jamás he necesitado ayuda de los sindicalistas ni comprendo demasiado bien porque existen liberados sindicales, solo los he visto en la televisión acosando al consejero Güemes y pegando voces en las manifestaciones.
Confieso que no creo en Zapatero, que su sonrisa no me cautiva, que prefiero a los políticos que demuestran con hechos su potencial en vez de con publicidad institucional engañosa.
Tampoco veo cine español subvencionado, me parece una patraña en su mayoría, pero como a los directores les sale gratis su obra, por lo visto no se esfuerzan demasiado.
Rechazo el canon digital, creo que está muy feo que se haga pagar al ciudadano una multa por si acaso comete el delito de piratear la obra intelectual de los artistas zapateriles. Me confieso culpable de no creer ni en Bautista ni en Ramoncín ni en su escuela de aprovechados.
Creo en la educación de calidad, en el esfuerzo de sus alumnos y en las becas a aquellos que se lo merecen por sus extraordinarios resultados. Creo en una educación aséptica, que eduque al niño en las diversas materias de la vida y de la naturaleza, como ha sido siempre, no que amolde su tierno cerebro a imagen y semejanza del buen socialista.
Creo en la familia, en que los padres son el faro que debe alumbrar los pasos de sus hijos desde la cuna hasta la madurez, en que son los progenitores los que deben formar en valores y creencias a los niños y que el Estado no es nadie para decir al joven que está bien y que está mal.
Creo en Dios, y no me avergüenzo de ello, creo en que nadie tiene derecho a arrebatarme mis creencias, a tacharlas de absurdas y rancias, a maltratar a aquellos que pensamos en Él como una esperanza, como un apoyo, como el único poseedor de la Verdad y del Bien.
Creo en la libertad, en la de expresión, en que todos tenemos derecho a opinar en los foros y ámbitos que nos venga en gana mientras respetemos al que no piensa igual que nosotros.
También en la libertad de pensamiento, ninguno de nosotros es superior al otro por pensar diferente, la izquierda no es superior a la derecha ideológicamente, hay que defender sin reparos y con fuerza los valores en los que se cree, pues un hombre sin ideales no es nada. Hay que luchar por ellos y no dar por perdidas batallas de antemano que no lo están, ni mucho menos, por miedo al que dirán o a lo que nos puedan llamar.
Creo en la libertad de prensa, pienso que los medios de comunicación críticos e independientes son básicos para la salud democrática de un Estado y ningún Gobierno debe ni por asomo pensar en silenciar aquellas voces que no le son afines.
Creo en la Justicia, en una justicia independiente, no influida por los partidos políticos, no formada por jueces designados a dedo por los partidos mayoritarios.
Y por último creo en España, en mi país, en mi patria, creo que es una nación de hombres libres que han sufrido mucho durante toda la historia, pero que han sabido sobreponerse a las adversidades y problemas desde la unión, unión en torno a un Rey, o a una Cruz, o a un sentir patrio, o en el caso del 1812 en torno a una Constitución liberal, pero jamás apiñados en torno a la mentira, al sectarismo, a pequeñas patrias falseadas sin base histórica y que basan su existencia en el odio a España y a todo lo que representa.
Por todo esto y algunas otras cosas que se me quedan en el tintero soy culpable, culpable de ser como soy, de ver la vida de este modo, y no estoy solo, muchos españoles piensan como yo, y no por ello son peores que nadie, son iguales al resto y tienen derecho a expresarse, a soñar, a luchar y a vivir conforme a sus valores y creencias.
Tenemos derecho a ser como somos sin que se nos tache de fachas ni de rancios, ni de trasnochados ni de caducos. Tenemos derecho a existir y a que se nos respete. Quién caiga en el error de menospreciarnos, de pensarnos inferiores, quien tenga la inmoralidad y la indecencia de masacrarnos por nuestra forma de pensar o de sentir, es el verdadero fascista pues su enanismo mental e intelectual, no soporta que existan personas que piensen distinto a él.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mis manos

Y hoy me da por pensar en que será de mí, quizás porque el cielo es azul, o porque fuera el aire gélido se mete en los huesos. Solo Dios sabe porque pensamos en ciertas cosas en ciertos momentos.
Hoy me miro las manos y no las reconozco como mías. Hace tiempo que no escriben con aquel bolígrafo de propaganda que me vio nacer como autor. Autor de sueños, de historias casi siempre inconclusas y que no han visto la luz, por desidia y abandono, por pereza, porque la vida apremia y la literatura y la creación no ocupa un ápice en nuestra estructurada y ordenada vida de hombres modernos.
Me miro las manos y no sé de quien son, manos de pianista que nunca han arrancado una nota, de artista que jamás dibujó un garabato, de poeta que no sabe lo que es rimar.
Manos sin trabajar, pues jamás han sido utilizadas para sacar provecho o fruto de campos yermos, ni para asir herramienta alguna, ni han sido castigadas por el frío invierno o por el agua helada.
Manos blancas que no conocen pelea, ni espada, ni puñal, ni siquiera dieron puñetazo alguno por mucho que se contrajeran rabiosas e impotentes hasta doler.
Manos de amante, que han recorrido cuerpos de hembras ávidas de caricias y de te quieros, manos de ayer, que se han aferrado a las rocas del recuerdo con desesperación y fiereza sin lograr que el recuerdo se escapara, se convirtiera en eso mismo, en recuerdo.
¿Qué harán mis manos mañana? ¿Qué rozarán? ¿Qué sentirán al hacerlo? ¿Cómo cambiarán con el paso de los años? ¿Estaré orgulloso de mis manos? ¿De su labor? ¿De su existencia?
Sueño con unas manos orgullosas de haberlo sido, con mirarlas y pensar que son mis manos, que han nacido para el amor, para la lucha, para la existencia, para el bien, para la calma y la victoria, para aferrarse a la vida y al cielo de tu esperanza y de la mía.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Triste Navidad

La luz blanca del mediodía cae contundente sobre la calle Goya madrileña, sobre la milla de oro de la capital. Gente cargada de bolsas con marcas caras, se protege la vista con gafas Loewe, Dolce Gabbana, Rayban. El día es luminoso, como si fuese Abril. Todo invita a pasear tranquilo contemplando las bellas fachadas del Barrio de Salamanca, se echa de menos una mano amante de la que colgar la propia. Caminar acompañado de la persona querida nos hace sentir más grandes, más fuertes y lo que ven nuestros ojos se hace más bello si se contempla con otro par de iris azulados esclavos de los nuestros. En un banco junto a Velazquez descansa un anciano con melenas de nazareno, como le decía La Lunares a Max Estrella en la genial obra de Valle-Inclán. Viste un abrigo raído y junto a él, sucia y desgastada, duerme una maleta de las de antes, con cordel cerrando sus labios de cuero. Los ojos del viejo, enrojecidos ya sea por el vino, o por el trasiego continuo de personas indiferentes, se ven entornados, cansados y antiguos. Nadie repara en su presencia, en el bulto que debiera hacernos pensar en las injusticias que nos rodean. En la época de la burbuja inmobiliaria y de los sueños de BMWs y campos de golf, este hombre yace medio dormido esperando que la Señora de Negro venga a buscarle. Reparo en él cuando una dama de alto abolengo dice a su amiga que el hombre huele a orín y se tapa la nariz con gesto de asco profundo. Reparo en él por un comentario, porque yo soy igual, soy uno más de la sociedad española, de esos que solamente piensan en su persona y en su propio bienestar. Tomando café en un bar, le veo por la puerta, sin mover un músculo, sin abrir apenas los ojos. A veces la compasión y el remordimiento vencen una batalla a nuestra conciencia dormida, embriagada de dinero, de ropa buena y de cenas copiosas. A veces, solo a veces, siento la necesidad de mirar a mi alrededor: he salido a la calle y le he preguntado a Max Estrella si estaba bien, si quería tomar un café. Me ha agradecido el gesto, y yo avergonzado, al rato, he vuelto al banco con el caldo negro y se lo he ofrecido.
-Muchas gracias, caballero- me ha dicho con los labios marchitos tapados por la barba entrecana - Yo nací aquí al lado, en General Pardiñas. ¿Sabe usted donde está? Conozco toda España y casi toda Portugal. Recuerdo cuando se proclamó la 2º República, en el 31, y ahora cuento con casi 85 años. Otra cosa no tendré, pero memoria...
-¿Y la guerra?
-La guerra la pasé con unos 11 años, tenía 15 cuando terminó.
No he querido echar cuentas, no sé si será verdad su edad ni si encajan las fechas como en un rompecabezas. Me es indiferente. Le he dicho que soy de Aranjuez, y me ha recordado los espárragos y las fresas.
-Hay una gran obra que he escuchado muchas veces. ¿Sabe cual es? El Concierto de Aranjuez.
-Del maestro Rodrigo- le he dicho yo.
-Exactamente. Aranjuez es uno de los pueblos más nombrados de Madrid.
-Ya no es lo que era.
-Los tiempos cambian - ha sentenciado. - ¿Tiene usted hora?
-Las 11 y 10.
-Es que espero a un amigo y ya tarda.
Me he despedido de él y he vuelto a la cafetería con mis compañeros. -¡Mírale! Está pensando como encajarlo en una novela - ha dicho mi amigo. En verdad no estaba pensando en novelas ni en paparruchas. Estaba pensando en el viejo, en la vida que llevaba a sus espaldas, en que había nacido en un barrio rico de Madrid y ahora deshojaba los últimos pétalos de su margarita existencial sentado en un banco de hierro forjado. ¿Cómo había terminado así? ¿A quien esperaba? Tal vez a la muerte, tal vez. Le he dicho que venía el frío y si tenía albergue y se ha reído. Seguro que esperaba su final, no para este Diciembre inusualmente cálido, pues ha presumido de haber pasado en la calle heladas y granizos, pero la edad no perdona, y estas Navidades serán crueles para este señor y para sus semejantes. Estas Navidades de Play Stations, langostinos y colonias de Calvin Klein, muchas personas las pasarán a la interperie y su regalo de Reyes será seguir malviviendo. -Tu con tu teoría de que en la marginalidad está la belleza. Eres un kinki. - he escuchado a mi amigo desde mi ensoñación. -Y tú un gilipollas. Yo solo digo que esa persona de ahí fuera podría contarnos mil cosas, solamente necesita un poco de atención y un minuto de nuestra ajetreada vida. Si no entiendes eso es que eres un insensible. En España, país miserable donde los haya, país de la picaresca, del timo y la bohemia, donde hemos malvivido desde los Reyes Católicos, en cuanto hemos conseguido algo de nivel de vida y una sociedad de bienestar nos creemos la ostia y no reparamos en los demás. En España sobra mucha Isabel Pantoja y mucho Pipi Estrada, pero falta compasión y caridad, lo que ahora se llama Solidaridad para no identificarlo con un valor puramente cristiano. - Que sí, que lo que tú digas. Parece mentira que tú siendo de derechas te pares con esa gente. - Y tú que siendo de izquierdas seas un fascista. - No te piques, Javi, que es de broma. Me he dado cuenta que las ideologías no son lo importante, sino los pequeños detalles que nos ofrece el día a día, y me he puesto a escribir. No para ensalzar mi persona por este gesto insignificante, porque soy un miserable, sino por poner mi conciencia en paz y ofrecer un homenaje a personas olvidadas que despreciamos cuando hablamos de ideas grandilocuentes y de política faraónica. Si todos nacemos iguales y morimos iguales, deberíamos vivir igual, al menos con dignidad suficiente. Y esta es una teoría tan antigua como universal, aunque yo me quedo como máximo exponente de la misma con los versos de Jorge Manrique:



Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
ómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos y
más chicos,
y llegados,son iguales los
que viven por sus manos
y los ricos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los vuelos de la CIA

Leo esta mañana el titular del periódico gratuito que me dan en la estación de tren: “La fiscalía investigará los traslados a Guantánamo. Los vuelos de la CIA autorizados por Aznar abren otra polémica política. Página 4”
Al llegar a la página indicada, la 4, el titular es el siguiente: “La Fiscalía quiere que el juez aclare si Aznar conocía los vuelos de la CIA”
¿En qué quedamos? ¿Está probado que Aznar autorizaba los vuelos o aún no se sabe siquiera si estaba al tanto? En el que caso de que aún no esté probado que el expresidentes estaba al corriente de estas maniobras, el titular de la primera página es cuanto menos osado y engañoso.
Ahora bien, yo me pregunto… ¿Y qué? ¿Qué sucede si un vuelo de la CIA hace escala en España? Parece ser que es ilegal esto de los vuelos internacionales con presos, y que encima los mismos vayan en condiciones infrahumanas hasta llegar a la cárcel de Guantánamo o a otros destinos, porque algunos iban a las Azores, otros a Turquía, etc.
Yo quisiera saber cuantos vuelos ilegales se hacen al día en España y en el mundo, cuantos de ellos transportan armas, droga, objetos robados, etc.
Pero bueno, lo que vende es lo que vende, y de esto estaba al tanto el tirano del bigote, el odiado por el rojerío español, el señor Aznar.
Resulta que los vuelos transportaban terroristas, no monjitas ni estrellas del rock, resulta que esa gente que iba dentro tenía como destino una cárcel porque eran probados terroristas que atentaban contra la seguridad mundial, ya fuera en Afganistan, EEUU o Europa.
Guantánamo siempre les ha molestado a los progres especialmente. Es un grano en el culo de su admirada Cuba, de la democrática y adalid de libertades isla de Cuba, del cortijo del siempre aclamado y endiosado por los socialistas y comunistas españoles Fidel Castro.
Dicen de Guantánamo que no se respeta en su recinto los derechos humanos de los presos, que sufren vejaciones y torturas. Siempre se olvidan de mentar que tras la valla, existe una isla donde no hace falta estar en la cárcel para sentirse preso, donde la libertad no existe y donde si se es contrario al régimen reinante, puedes acabar con tus huesos en la cárcel, en otro Guantánamo anónimo, sin nombre, pero no mucho mejor que el famoso.
Y es que por lo visto los presos, asesinos, terroristas, violadores, maltratadores y pederastas necesitan un trato humanitario, idéntico al que ellos tuvieron con sus víctimas, necesitan permisos penitenciarios, bis a bis, salidas vigiladas y libertades condicionales con pulserita con GPS incorporado, para que como hace 2 días en Galicia, puedan cometer impunemente sus fechorías y cargarse en este caso a la novia o a la suegra o violar a una niña si el reo es un pedófilo.
Volviendo a lo de los vuelos de la CIA, después de echar el diario toda la culpa a Aznar en sus titulares, un poco más y nos cuentan que pilotaba él personalmente, me fijo un poco en el cuadro ilustrativo que detalla los vuelos, sus destinos y sus fechas, y me doy cuenta de que solo 2 de los 11 polémicos vuelos tomaron tierra en España bajo mandato aznarista, el resto (nueve) lo hicieron cuando ZP ya gobernaba nuestro Estado.
¿Qué tiene que decir a esto el PSOE? ¿Por qué los titulares de prensa no hablan de los vuelos autorizados por Zapatero si son clara mayoría los que se produjeron bajo su gobierno? Por lo visto esta noticia ha sido una filtración interesada a un medio amigo del Gobierno, al diario El País, y al ser un documento que maneja el Ministerio de Exteriores, la Sra. Cospedal ha pedido la comparecencia de Moratinos para que nos informe un poco sobre lo que sabe.
Moratinos dice no estar al corriente, no me extrañaría, porque no se entera de nada, al igual que Felipe González, Mr. X, se habrá enterado por la prensa, bueno, en concreto por El País de este hecho que le concierne especialmente.
Lo que está clara es la intención del Gobierno por desviar con esta noticia la atención sobre la crisis económica y sobre las encuestan que hablan de que el PSOE perdería hoy por hoy más de un millón de votantes.
Lo que queda de manifiesto es que el Gobierno ZP es un gobierno desgastado y sin ideas, que se resiste a abandonar los argumentos que le auparon al poder el 14M del 2004, es decir, el Prestige, la guerra de Irak, el odio a Bush y a Aznar y los atentados del 11M.
Lo malo es que los españoles somos un poco tontos, pero no gilipollas, y estamos bastante hartos de las maniobras e improvisaciones de este nefasto Ejecutivo.
Lo peor, que la prensa hace el juego a esta caterva de malos políticos socialistas y por viles intereses tergiversan noticias que la mayoría de los ciudadanos cree a pies juntillas.
Como decía aquel, así son las cosas y así se las hemos contado ¿o quizás no?

martes, 2 de diciembre de 2008

Tu nombre

Tu nombre, esas letras encadenadas que asfixian mi corazón al tuyo son mágicas esta triste noche de Enero, triste por no tenerte, triste por no olvidarte.
Las estrellas... esas que son testigo de todo lo que ocurre en el mundo, hoy no iluminan este papel cargado de tinta profunda. Son oscuras esta noche las estrellas, lo mismo que mi mirada, lo mismo que mi boca al no poderte besar, al no poder rozar tus labios con pasión acumulada.
Que te amo, que deseo en este momento tu cuerpo por encima de todas las cosas, no llego a comprenderlo, pero es así, no lo puedo evitar. Hoy no tengo tus palabras, ni el viento de tu sonrisa jugueteando en mi oído, ahora solamente el silencio me rodea, a mi y a mi maldita sombra que lo único que me ofrece es frío...y yo necesito calor, ¡tanto calor! ¡tu calor! Ese que de tu cuerpo emana, diosa con piel de mujer, necesito sentir tu cuerpo moverse como las olas lo hacen en la playa.
Hoy tu nombre me encadena, lo repito como un canción de amor, como si fuera un conjuro para darme las fuerzas que necesito para poder vivir otro día lejos de tu mirada.
Tu nombre, lo único que conozco de ti, es lo único que tengo esta noche, nada llega a mis oídos, la música que suena se convierte en silencio cuando llega a mi lado, cuando se da cuenta de que estoy inmunizado por tu nombre, por tu maldito y precioso nombre.
No sé siquiera como es tu cuerpo, ese que tanto deseo colmar de caricias y de besos transparentes. ¡Si pudiera verlo ahora! ¡si en mi cabeza estuviera su imagen en vez de la fantasía que lo ocupa todo! ... quiero disfrutarlo, hacer con el lo que quiera, lo que mis manos y mi mente cargadas de poesía y de ritmo me permitan. Quiero esculpirlo suavemente, a base de caricias y de roces estratégicos:
Tu cuerpo será la arcilla con la que yo formaré una noche de amor, una poesía que durará horas, incluso universos si Dios me lo permite.
Quiero tu cuerpo, pero ¡está tan lejos! ¡Tan distante! ¿Por qué te alejas más y más como la juventud lo hace de mi rostro? ¿Por qué no estás hoy aquí para hacerme feliz, para sentirme creador de sueños y de pasiones?
¿Qué eres para mí? ¿Por qué me has enamorado si no eres más que un nombre acompañado de voz y de una sonrisa? Es una locura, no te conozco, no puedo enamorarme, pero ya es tarde, ya tu sonrisa le ha dado color a mi vida, ya la mañana ha llegado con el canto de una garganta, de la tuya. ¿Qué pasará cuando conozca tu mirada? ¿Qué será de mí y de mi realidad? No quiero ser tu esclavo, no quiero que me utilices, mi diosa, no quiero anclar en el puerto de tu cintura para siempre mi barca, aunque lo desee con todas mis fuerzas en este momento y me excite solo la idea de sentirme dentro de ti, de tu estructura y poder rozar el alma de un ser divino como lo eres tú. ¡No quiero pensar más! ¡SILENCIO!

lunes, 1 de diciembre de 2008

Pepiño Rambo

La noticia de estos últimos días ha sido sin duda el atentado islámico de Bombay y sobre todo que diese la casualidad de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre estuviese en aquel sangriento escenario y que saliera ilesa del mismo.
La vimos el día después del atentado dando testimonio de la barbarie que vivió en primera persona, ataviada con las ropas del día anterior y con rostro cansado y aspecto sucio. Dio las gracias a todo aquel que se había preocupado por su estado, desde el presidente Zapatero, pasando por Rajoy y terminando por el Rey de España.
Hasta aquí todo normal, todo lo que se puede esperar cuando alguien escapa por los pelos de un atentado terrorista.
La nota discordante la ha puesto este fin de semana, el número dos del PSOE, el hombre de los “concetos” claros, el filósofo socialista José Blanco.
Ha declarado sin ponerse ni colorado, raro gesto en los que hacen de la mentira y el descaro su modo de vida, que Esperanza Aguirre aplicó aquello de sálvese quien pueda, y que no se preocupó por los que le rodeaban. Solo le faltó añadir el símil de que Doña Esperanza huyó la primera del barco, como las ratas, pero la cabeza de este iletrado, que cursó 1º de Derecho sin suerte, no llega ni para recurrir al refranero español y mucho menos a los chascarrillos populares.
Este energúmeno siempre encuentra la ocasión y la manera de sacar rédito político, por muy miserable que sea este afán en el caso que nos ocupa.
Aquí el sietemachos Pepiño, el matachín gallego, el quinto mosquetero, no suelta por su boca más que sandeces y bravatas, y lo peor es que al defender los mezquinos argumentos que he mentado más arriba, arrancó de sus acólitos un sonoro aplauso.
¿Qué podemos esperar de este rebaño? Antes de aplaudir podían haber pensado que habrían hecho ellos en la situación de la Sra. Aguirre, si las ráfagas de metralleta se escucharan sobre sus cabezas y el vestíbulo del hotel donde se pensaban alojar estuviese cubierto de cadáveres y de charcos de sangre.
El PSOE, ese heroico partido, cuyos representantes el 23F se escondieron bajo las bancadas del Congreso al primer disparo, ahora nos quiere hacer creer, por boca de su portavoz, Pepiño Rambo, que si alguno de sus integrantes hubiesen estado allí, se habrían tirado encima del primer terrorista armado hasta los dientes, le hubiesen quitado el Kalashnikov y hubieran reducido a todos los demás asesinos con su fiereza y valor.
Es que es todo un matarife el tal Pepiño Rambo, aunque siempre existen alternativas más dialogadas y serenas, como la de su jefe ZP. Éste, hubiera ido con una margarita en la mano y se la hubiera introducido en el fusil al primer yihadista de turno diciéndole: “Amigo, talante. Yo resolveré vuestros problemas gracias a la Alianza de Civilizaciones” Los terroristas hubiesen depuesto las armas y hubieran acompañado a ZP a Ginebra, a contemplar la cúpula de la nueva sala de la sede de la OTAN titulada “De los Derechos humanos y de la Alianza de Civilizaciones” que tantos millones ha costado, gran parte de ellos destinados en un principio a costear ayudas al desarrollo, no a gotelé subvencionado.
El PSOE, el heroico PSOE, nos quiere hacer creer que Esperanza Aguirre es la cobarde y ellos los valientes. Demostraron su sobrada valentía huyendo de Irak, siempre recordarán nuestros soldados como las tropas polacas les tiraban plumas de gallina mientras desertaban. Nos habla de valentía, Pepiño, miembro de un partido que quería pactar con ETA, rendirse ante los terroristas dándoles a cambio prebendas políticas.
Nos habla de valentía el PSOE y no se da cuenta de que hace el ridículo. No solo el ridículo, eso sería poco, sino que retrata por medio de su portavoz sus verdaderos odios y envidias a una líder carismática que siempre les pone en su sitio y da la batalla ideológica contra la izquierda. Con un discurso vacuo y miserable, Pepiño Rambo da a entender que lo que de verdad le pide el cuerpo, a él y a los suyos, recuerden a Maleni Álvarez diciendo que Esperanza Aguirre donde debería estar es colgada de una catenaria del metro de la T4, es que Esperanza Aguirre hubiese fallecido en el atentado.
Si hubiesen asesinado a Aguirre, el discurso de Pepiño en estos momentos sería bien distinto, cargado de dolor, de condolencias y condenas a la violencia, pero el oscuro corazón de este indigno portavoz rebosaría en vez de odio, rencor y fastidio como hace ahora, alivio, satisfacción y alegría mal disimulada.