lunes, 28 de diciembre de 2009

Buenas desilusiones para 2010

Es Navidad, no es tiempo de política ni de trabajo ni de esfuerzo físico o mental.
Lees los diarios digitales y apenas pasas de los titulares o de las fotos. Entras a los foros habituales y te da pereza escribir y releer los temas ya manidos y polvorientos que se tratan.
Visitas de ministros a Afganistán, vacaciones de políticos, el precio del percebe y de las vieras, los especiales de fin de año, quién dará las Campanadas y qué modelo de Caprile lucirá en sus carnes la presentadora de turno y por supuesto Belén Esteban dando voces y mascando chicle con la cara recauchutada en Telecinco.
En estas cosas se entretiene España hasta la resaca del día 1 y hasta del día 2. Después quedan los Reyes, los contenedores repletos de envoltorios de regalos y el roscón apolillándose en la nevera.
En nuestras cabezas las buenas intenciones caducas que nos impusimos desde el año 99 como poco: Que si dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, comer sano, pasar más tiempo con la familia, visitar al abuelo en la residencia o lavar el coche que aun tiene arena de playa del verano pasado en Benidorm.
Llegarán las subidas de impuestos, la gasolina más cara y el IVA por las nubes. Se morirá cualquier actor importante con canas en el pelo y Alejandro Sanz, más latino que nunca, sonará en las radios del país junto a la negrita de moda en USA.
Quién sabe si el Madrid ganará en Lyon o si Rafa Nadal triunfará en la arena de París. Tendremos a Alonso vestido de rojo y las elecciones presidenciales del Barcelona con un gordo Laporta preparándose para saltar a la piscina de la política nacionalista. Con esos michelines seguro que la vacía.
Podremos hacer un viaje en Semana Santa si nuestro sueldo lo permite, o si seguimos trabajando y no hacemos cola en las oficinas del INEM como tantos otros. Llegarán tiempos mejores y quizás en verano podamos ir un fin de semana a Gandía a cocernos al sol.
Tal vez la abuela se muera porque está muy mayor, o nos partamos un tobillo bajando de un autobús por culpa de las aguas de Abril, que ya se sabe que son mil.
Y entonces hojearemos la prensa de nuevo con avidez, con un gesto serio de preocupación o de hastío por ver la barba de Rajoy o las cejas de Zapatero. Siempre los mismos personajes, las mismas palabras, los mismos atentados de ETA en el puente de Agosto, las mismas situaciones.
Y quien sabe si nuestra hermana se quedará embarazada por segunda vez, o si el tío de Alcalá que nunca visitamos nos incluye en su herencia, o si por casualidades de la vida nos tocan los Ciegos y podemos pagar un trocito de hipoteca y levantarnos a las 6 de la mañana con mejor humor, con esa cancioncilla de La Cabra Mecánica en los labios… “yo vivo de la ilusión, acompáñame a comprar una camisa nueva, corazón”…
Y así pasará 2010, y todo irá peor para muchos, mientras nosotros, los privilegiados de turno, hacemos estas cosillas, mientras miramos con desgana pedir limosna con castellano infumable al negro que lleva un rosario en el cuello y un periódico La Farola en la mano.
Y en estas estaremos hasta que lleguen elecciones, generales, parciales o de la mancomunidad de vecinos. Allí no faltaremos ninguno, todos como borreguitos de Norit, haciendo fila con el DNI en la boca y una papeleta bien cerrada.
De nuevo pedirán nuestro voto los mismos señores, sin corbata, con aire obrero y camisa desabrochada, con jóvenes al fondo adornando mucho y pintando poco.
Allí estarán los mismos personajes dando besos a bebés y apretones de manos a los jubilados que pasan las de Caín para vivir en el barrio de Moratalaz, o de Vallecas, o en un pueblo perdido de la mano de Dios con las remolachas y las acelgas a precio de costo.
No faltarán 8 o 9 millones de votantes socialistas dando palmas a Zapatero, un par de ellos en paro indefinido, pensando que si Jesús tropezó porqué él no habría de hacerlo. Temerosos de que venga la derecha cortando el paso por el Jarama, o por el Ebro, eso sí, muy catalán y sin trasvases a la vista.
Y la vida seguirá igual, pero sin Julio Iglesias en Benidorm, sino en Miami con la cara tostada y la espalda hecha polvo.
Esa es la España de mis amores, la España del querer de Juanito Valderrama y de Antonio Molina, la del Lorca enterrado en una fosa desconocida y la de Jesulín de Ubrique en su finca Ambiciones, con Currupipi bien muerto, con la fiesta de los toros abolida en Barcelona y con los Borbones ahorcados en las felicitaciones navideñas de ERC y con las maletas hechas por si acaso tienen que poner rumbo al exilio, eso sí, en un barco llamado Bribón y con Don Perignon en las bodegas.
Feliz año 2010 para todos vosotros, porque bienaventurados somos los que lloramos, ya que seremos consolados. Y quien no llora no mama y todo el mundo sabe que si mamas, mejor no conduzcas. Por lo de los puntos y esas cosas...

sábado, 26 de diciembre de 2009

Mis mejores deseos

Solo abro post para desearos unas felices Navidades y un próspero año 2010.
Esperemos que sea mejor que el 2009 que muere lentamente y que España conozca buenas cosas como el trabajo, la prosperidad, la seriedad institucional y el crecimiento económico.
Sirva esta entrada para recordar a esas personas a las cuales se echa de menos porque ya no están entre nosotros, también a los que pasan penurias y no tienen que comer en sus manteles y acuden a los comedores de la Iglesia.
Recemos al Niño Dios para que los enfermos que pasan estas fiestas en los hospitales se recuperen pronto, sobre todo los niños pequeños que recibirán a los Reyes entre sábanas de hospital.
Acordémonos de los pobres que no tienen un techo donde dormir y pasarán frío. De los parados que este año no podrán comprar tantos juguetes a sus pequeños por no tener un sueldo.
Pidamos todos juntos por nuestros gobernantes, porque sean leales a España y a los intereses de sus ciudadanos. Pidamos todos porque en el 2010 seamos todos un poco mejor.
Feliz Navidad y Prospero año 2010.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Palabras y palabrotas

Esta entrada me temo va a ser cortita, pero dura. Quiero lamentarme desde este blog de una grave, gravísima noticia que sucedió ayer en Madrid.
El director de los informativos de la noche de Telemadrid, Hermann Tertsch, fue agredido brutalmente por un demente. No sabemos el motivo de la patada de karate que le propició cobardemente por la espalda y que tiene hospitalizado a Hermann, pero lo podemos intuir.
El citado periodista, un tipo vacunado contra la izquierda, pues fue comunista en Euskadi en su juventud y columnista de El País durante muchísimos años, estos días ha sido noticia por culpa de un payaso de la tele, pues su perfil es cómico y humorístico, aunque a mí no me haga puñetera la gracia. Hablamos del Gran Wyoming, del Doctor Wyoming.
Este señor presenta un programa en la cadena amiga de ZP, en la Sexta, alias La Secta. El programa en cuestión se llama El Intermedio y se dedica a dar noticias políticas desde una óptica sarcástica e incendiaria la más de las veces. El otro día manipuló unas palabras de Hermann para que pareciese decía que quería matar a pacifistas, ministros o menores de 25 años.
No sería la primera vez que las opiniones de un sujeto de la televisión o de la prensa tienen repercusión directa en la vida de las personas. Recordemos el periódico etarra GARA que señalaba objetivos a la banda terrorista para que sus pistoleros se encargasen del trabajo sucio.
El tal Wyoming, ante la justificada denuncia del señor Tertsch, no solo no se disculpó, sino que insistió en sus gracietas. Ayer vimos como se la gastan algunos enemigos de la libertad de expresión o sectarios de izquierdas, por ello desde los medios de opinión o de comunicación, no deberían sobrepasar ciertas líneas rojas para que actos como los de ayer no se vuelvan a repetir.
Esperemos que el señor Tertsch se recupere sin problemas de esa agresión y que el payaso Wyoming se calme un poquito y lleve a la práctica un periodismo serio y responsable, si es que sabe desde su sectarismo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

La libertad en Internet

Otra vez un lobby de presión afín al socialismo logra sus objetivos, al menos lo pretende. Este lobby no es otro que el de los titiriteros, el de los artistas que nos ha tocado sufrir en esta España que languidece y muere lentamente, como el toro en tablas.
El gobierno encantado, aún tiene que pagar los favores del No a la guerra y el silencio de los mismos al Sí a la guerra de ZP en Afganistán.
También el vídeo de la ceja fue un bonito gesto de este colectivo con el presidente y su formación. No tenía desperdicio.
Prevalecen los intereses privados de unos pocos a los intereses generales de la ciudadanía, al menos de los que nos conectamos a internet a diario y usamos esta red como fuente de información y de propagación de las ideas y de la libertad.
Nos impusieron el canon, en la tarrina de DVDs cuesta más el dichoso impuesto que el soporte físico. Nosotros en mi empresa vamos a empezar a comprar en Andorra. Lo sentimos por los proveedores nacionales, que no tienen culpa de nada.
No debemos ni un duro a Lolita ni a Loquillo, pues solo grabamos presentaciones y powerpoints de cruceros y viajes.
Hace dos días, como comentaba ayer en mi anterior entrada de este blog, un grupo de blogueros nos reunimos con Güemes y Esperanza Aguirre y le entregamos este manifiesto que está en boca de todos.
El PP de Madrid lo apoya sin fisuras, como se puede comprobar en su web.
No sé si el nacional, ya que en Europa los populares votaron en su día a favor de este tinglado de los derechos de autor.
Yo recuerdo cuando iba al instituto y mis amigos me grababan cintas de Extremoduro, o cuando grabábamos de la radio temitas que nos gustaban. Aquí nadie se moría de hambre por esas copias. Es la difusión de la cultura que estos tipos de la SGAE dicen defender.
No pueden pretender vivir de la obra de otros, no puede Bautista o Ramoncín pillar cacho de una grabación de Mozart o de una película de Stallone grabada en un soporte cualquiera.
No pueden hacernos pagar 2 y 3 veces por lo mismo. Por el disco duro, por el MP3, por la descarga del tema, por el CD en el que lo grabamos.
¿Dónde queda la presunción de inocencia? ¿Quiénes son estos tíos para puentear a la justicia y decidir que deben cerrar en Internet?
Si nos meten a todos en el mismo saco, si todos somos a sus ojos piratas y delincuentes que les roban, ya se lo están cobrando con el canon. Si pago el doble por un DVD ya estoy autorizado a grabar lo que quiera en él. El “por si acaso” es un arma de doble filo.
Hace unos años, cuando los CDs costaban casi 3000 pesetas, nos dijeron que el negocio peligraba por culpa de los programas de descargas y por los negritos del Top-manta. Que las discográficas iban de pena y los miembros de la SGAE estaban a punto de morir de inanición en cualquiera de sus mansiones y palacios de los que gozan.
Ahora los cds musicales cuestan la mitad y encima traen un DVD de extras, videos, temas inéditos, etc. Ese es el camino, la imaginación, el que los artistas se amolden y no que defiendan privilegios feudales para vivir cómodamente sin tener que crear.
Deberían aprovechar el internet para hacerse con más público, convocar como hicieron hace días Hombres G a sus fans por el Facebook o el Twitter a uno de sus conciertos.
Muchos, como Melendi, bien que aprovecharon el Emule en su día. Cuando Estopa sacó disco nuevo, Melendi utilizó el nombre del disco de los catalanes para introducir su primera obra, un buen disco llamado Sin Noticias de Holanda. Esto en el Emule se llama fake. A la gente que nos gustaba Estopa, en vez de borrar dicho fake, nos enganchamos enseguida a Melendi. Ahora es un cantante de éxito. El mismo procedimiento utilizó el Peche. Este artista se benefició de un lanzamiento de Melendi. Donde las dan las toman.
El iTunes, una especie de portal de contenidos desarrollado por Apple, tiene millones de descargas a euro la canción para los usuarios de los iPod, todas ellas realizadas gracias a internet. La gente consigue así los temas actuales de calidad, las canciones que les atraen y apartan el grano de la paja, es decir, no compran las 8 o 9 canciones de relleno que traen casi todos los discos originales.
Aunque el fondo de este asunto es otro, es algo más cruel y preocupante para todos nosotros los internautas. El Gobierno teme Internet, odia la libertad de internet, no puede controlarlo como hace con el resto de los medios tradicionales. Los primeros pasos de los gobiernos autoritarios cuando llegan al poder es controlar internet sea como sea. Ahí tenemos a China o Cuba, con una red limitada a ciertas páginas oficiales, a imagen y semejanza de los proxys que impiden en las empresas a los empleados navegar por sites pornográficos o ver el marca.com.
El Gobierno quiero controlar la información, quiere editoriales que emanen del poder, como el lamentable ejemplo del otro día de Cataluña. Luego nos enteramos a posteriori que los medios catalanes viven de eso, de las subvenciones a mansalva. No recuerdo si se repartían al año unos 90 millones de euros.
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Por eso hay que dar la batalla y seguir escribiendo opiniones contrarias a estos liberticidas, a estos aprendices de Stalin. Si nos quitan la libertad de expresión que ahora gozamos los que nos hemos echado al monte, si Mindundis como yo no pueden escribir y opinar, solo nos queda pudrirnos por dentro o irnos de España.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Encuentros y desencuentros

Como usuario de internet en general y bloguero en particular, me preocupa lo que suceda en la red de redes.
Estos días la cosa anda un poco revuelta. De nuevo la ministra Gonzalez Sinde, alias Sin-descargas, está intentando poner puertas al campo, al amplio y vasto campo de Internet.
Jaleada por los pseudo-artistas de la SGAE, los del video de la ceja, los que sin comerlo ni beberlo se meten al cuerpo millones de subvenciones que les convierten en una nueva casta privilegiada de nuestros días, quiere aprobar una ley que le permita cortar y censurar los sitios web molestos o aquellos que le venga en gana sin sentencia judicial previa.
Digamos que quiere convertir el internet español en algo parecido a lo que sufren los internautas chinos o cubanos.
La izquierda está que trina, no logra callarnos, no puede con la gente que en la red se expresa y se manifiesta de forma libre y espontánea contra tanto desaguisado y tanto energúmeno reaccionario. Se empieza por esta ley y se termina por la censura franquista que los socialistas y progres tanto tienen en la boca.
Por toda la red circula un manifiesto en contra de la ministra y de sus ansias autoritarias.
Podéis leerlo aquí y en multitud de sitios web que lo están propagando a marchas forzadas:
Solo tenéis que buscarlo en Google para daros cuenta de la difusión que los librepensantes le estamos dando al mismo.
Ayer, un grupo de bloggers le entregamos a Esperanza Aguirre y a Juan José Güemes el manifiesto. Esperanza se lo llevó a casa para leerlo y manifestó su apoyo al mismo.
Fue grato para mí que el PP de Madrid por primera vez convocara a un grupo de blogueros de ideología liberal o conservadora a Génova para ponerse a disposición nuestra y para consultarnos que aire se respira en la red.
Estos gestos te animan a continuar echado al monte y a seguir por la senda de la expresión de las opiniones que te dictan tus ideas y tus convicciones.
Esperemos que muchos más políticos se acuerden de españoles normales, de gente que no tiene cargos ni aspiraciones a los mismos para consultarlos sobre temas que son el futuro de España, de la comunicación y del transporte y propagación de las ideas.
Gracias desde aquí a Güemes, a Esperanza Aguirre y a las personas del PP de Madrid por brindarme la posibilidad de conocer a otras personas libres y críticas con el mundo que les ha tocado vivir.
En esta url podéis consultar los datos de la reunión y lo que se trató en la misma. También están las direcciones de los bloggers que acudieron al evento:
Cambiando de acera, o de partido, nos merendamos con la noticia de que González Sinde se ha reunido con bloggers para debatir la polémica Ley que recorta las libertades en internet de forma escandalosa. Muchos de los invitados han abandonado la reunión porque el Gobierno los quería utilizar como convidados de piedra, los ha invocado para la foto, pero sin ninguna gana de cambiar la Ley o siquiera debatirla, sin ningún afán negociador. Están claras las diferencias entre uno y otro evento de los aquí citados: La libertad versus el autoritarismo socialista.
Aquí podéis leer la noticia.
La izquierda, en su afán de controlar todos los medios de comunicación, no duda ni un momento en intentar esclavizar el único medio de información que escapa de momento a sus garras: Internet.
Lucharemos con uñas y dientes para que estos aprendices de dictadores bananeros no logren sus objetivos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Equidad

¿Hasta dónde podremos llegar? Esa es la pregunta que nos hacemos los ciudadanos españoles un poco informados o preocupados por la cosa pública. Esa es también la pregunta que se harán internamente los que viven de la misma.
Políticos, de izquierda, de derechas, nacionalistas, constitucionalistas, libres o esclavos del virus de la Moncloa, todos ellos callan más que hablan.
Y es normal, en sus manos está el destino de España como nación, pero muy pocos anteponen los intereses comunes a los intereses propios, salvo honrosas excepciones.
Hoy hablaré de Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Es foco de las iras de la izquierda y fuente de las envidias de los cobardes de la derecha. Quién no vea esto es que no entiende nada de lo que ocurre hoy en España.
Ayer Esperanza se pasó por el Congreso de los diputados, por la que el hipócrita de Bono, a Dios rogando y con el aborto dando, llama la casa de todos los españoles. Ayer tarde se demostró que la cosa no es así, que es la casa de putas más grande y más cara que hay en la capital de España.
Aguirre acudió ayer al Congreso a pedir que en la LOFCA, la ley que regula la financiación de las Comunidades Autónomas, se incluya el término equidad.
Equidad es una buena cosa, me quedo con la quinta acepción del diccionario de la RAE, que es “disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que se merece”.
Como dijo Aguirre en clara referencia a los políticos nacionalistas, ella no estaba allí para pedir privilegios ni más dinero al Estado para la comunidad que regenta, sino equidad, igualdad para todos los ciudadanos españoles hayan nacido en Tembleque, en Burgos o en Baracaldo. Cosa muy justa y loable, tanto que parece una perogrullada.
No es de recibo que un Estado como el español, que descansa sobre una Constitución que en teoría nos hace a todos iguales ante la Ley y que nos da los mismos derechos y las mismas obligaciones, nade en las turbias aguas de las desigualdades autonómicas.
Cada región de España, cada pedazo, blinda sus competencias a base de estatutos de autonomía en los que se trata el asunto de la financiación como mejor convenga. Andalucía se basa en su alta población, Cataluña en su renta per cápita, los vascos tienen su concierto propio, los navarros sus antiguos fueros.
Aquí cada uno tira por su lado, y si no se parte la baraja y a otra cosa mariposa. No existe unanimidad, hay múltiples criterios a gusto del consumidor para sacar mayor tajada al Estado.
La tan cacareada solidaridad interterritorial ya no existe, el Gobierno puede asfixiar a su antojo a aquellas comunidades que no son socialistas negándoles fondos, falseando su verdadera población e invirtiendo mucho menos de lo que corresponde en infraestructuras y subvenciones.
Es el caso sangrante de Madrid, la Comunidad que está tirando del carro de esta España deshilachada. Madrid es el patito feo de Zapatero, que le niega día sí y día también las inversiones necesarias para que pueda seguir prosperando y mejorando en calidad de vida.
Como dijo Esperanza ayer en el Congreso, los madrileños estamos orgullosos de contribuir a la caja común, de ayudar a nuestros compatriotas más pobres. De eso se trata. Lo que no puede ser es lo que no puede ser, y además es imposible.
Enseguida se echaron al cuello de la presidenta tanto socialistas como nacionalistas catalanes.
Un tipo de CIU la acusó de querer torpedear el Estatut, diciendo a las claras lo que sabe todo el mundo, que el Estatut no es otra cosa que una herramienta para expoliar al resto de España y saltarse de una vez por todas esto tan feo de aportar a la causa común.
Quedó meridianamente claro en la intervención de este diputado nacionalista que el Estatut es la bomba de relojería que acabará con el Estado español tal y como lo conocemos.
Comenzará otra era, otra cosa, algo ni siquiera parecido, una relación de bilateralidad entre España y Cataluña, siendo la primera colonia de la segunda.
Cuando los padres de la Constitución española concedieron ciertos caprichos a los partidos catalanes para que se sintieran a gusto en el actual marco constitucional no sabían o no querían saber que el nacionalismo excluyente jamás tiene suficiente. De aquellos polvos vienen estos lodos.
Lo peor de todo es que un presidente del Gobierno de España sea cómplice de este atropello, sea una de las plañideras que asiste con rostro compungido al entierro de nuestra centenaria nación.
Zapatero es el principal artífice de este asesinato, Rajoy un silencioso cómplice que no levanta la voz y el Congreso el escenario del crimen.
Ayer la propuesta de Aguirre fue rechazada por las izquierdas y por los nacionalismos. Juzguen ustedes en qué manos estamos, sopesen cuáles son los oscuros objetivos de estos señores que supuestamente nos representan para no querer ninguno de ellos la igualdad para todo el territorio nacional y sus habitantes.
Ayer Zapatero no estaba presente, tampoco Rajoy asistió a la sesión, pero la pregunta de las personas decentes y de las gentes que sienten España muy dentro del corazón sabemos que hemos llegado a un punto de no retorno. Solo queda saber hasta dónde podremos llegar hasta que todo salte por los aires.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Prostituir a Democracia

Democracia, una chica de 30 años ya un poco ajada y no de muy buen ver está haciendo la calle. Es una golfa barata, de esas que trazan círculos en el aire con su bolso en cualquier esquina del centro de Madrid. Con su perfume, su paquete de Camel arrugado y sus medias llenitas de carreras.
Democracia ha conocido tiempos mejores, era una de esas meretrices de club de carretera, respetada por los clientes, que se cuidaban muy mucho de darle pellizcos en las nalgas o propasarse de cualquier otra forma por si llegaba el gorila de la puerta y les echaba a puntapiés.
Ahora nadie la respeta, desde el día en que se quedó en la calle.
Al abajo firmante de su contrato le dio un buen día por romper el trato y hacer trizas la Constitución que la defendía en sus napias.
A aquel jefe de club de carretera, el Rey de algo le llamaban, dejó de interesarle un buen día Democracia y la echó a patadas de su decente negociete de la autovía que va hacia Barcelona. Quería comprarse un barco e irse a navegar, o de caza a fincas castellanas… ¡Todo un Bont vivant!
Ahora a Democracia la chulean unos tipejos del montón, sin corona y sin estudios, uno de ellos dice ser de León, aunque allí nadie le recuerda, el resto son pertenecientes a una mafia catalana, de esos con barretina y seny a espuertas.
Un día Democracia hablaba de lo bien que le iba en el club, de lo que echaba de menos a las personas decentes que entraban y salían, de aquel contrato Constitución que la protegía y la hacía igual a todas las demás chicas.
Sus chulos catalanes tomaron buena nota de sus quejas y un día se presentaron con un papelote llamado Estatut, una especie de contrato lleno de palabrería y de letra pequeña.
Democracia lo leyó sin mucho interés, se parecía demasiado a la antigua Constitución que un día firmo en el despacho cargado de tabaco de aquel tipo del club al que llamaban Rey.
Firmó aprisa, todo sería mejor que seguir en la calle una noche más, aguantando a niñatos borrachos, viejos verdes sin blanca y mujeronas de falsa moral que la miraban por encima del hombro.
Firmó el Estatut y no hubo marcha atrás. No se sintió ni mejor ni peor en esos instantes, aunque pasado un tiempo se dio cuenta de que todo era un camelo, de que seguía en la misma esquina, pero sus socios catalanes cada vez se llevaban más beneficio. Intentó anunciarse secretamente en la sección de contactos de los periódicos para sacarse un beneficio extra y poder así comer, poder librarse por unos instantes de sus chulos de Barcelona.
Todo fue inútil, los catalanes tenían muchos contactos en los medios y por haber intentado engañarlos se llevó una buena paliza ante la mirada impávida de José Luis, el chulo de León.
José Luis había prometido a sus amigos catalanes no tocar ni una coma del Estatut, pues a él le importaba un ardite Democracia. La podían prostituir todo lo que quisieran, avasallarla, hacerla su esclava si lo deseaban. Era su concepto del mundo.
Democracia veía los carteles del metro, esos que hablan de mujeres maltratadas y se decidió un día a recurrir a la Justicia, a uno de esos tribunales especiales que dicen si un contrato es válido o no.
Todo fue en vano, Democracia se pasaba muchas tardes por el juzgado y las cosas seguían igual, nadie le decía nada, no había unanimidad en si el dichoso Estatut que la prostituía era o no era legal y si cumplía o dejaba de cumplir los mínimos que marca la legislación.
Pasaban los años y Democracia seguía en su esquina, pagando los caprichos de sus chulos, que decían a todos para justificar la situación de la mujer que aquello era normal, que si Democracia había pasado ya tantos años en la esquina con el Estatut en vigor, ni jueces ni partes podían ahora venir con milongas de que aquello no estaba bien. ¿Si algo funciona para qué tocarlo?
Los periódicos que controlaban los chulos, una especie de folletines infectos pagados de su bolsillo desprestigiaban día y sí y día también a Democracia y presionaban sin escrúpulos a los jueces que debían decidir sobre el futuro de la muchacha y sobre sus condiciones laborales.
Democracia se moría de frío en su esquinita de Gran Vía, a lo lejos brillaba la luz de un restaurante. La chica muerta de aburrimiento y por eso de estirar un poco las piernas, se acercó a la cristalera del escaparate para ver lo que se cocía en su interior. Allí la gente se lo pasaba de lo lindo. Copas, trajes caros, cigarros puros y platos a rebosar se vislumbraban en las mesas desde la dura y helada acera de cemento.
Allí los vio a todos ellos, a José Luís, a los chulos catalanes, a los jueces que llevaban su caso y presidiendo la mesa al rey, a su antiguo jefe en el club.
Todos reían y hablaban con la boca llena, todos se regocijaban de su suerte y de su privilegiada posición.
Por las mejillas de Democracia resbaló suavemente una lágrima de amargura mientras volvía a su esquina a lucir su bolso rojo y su cuerpo ya marchitos.
En el interior del restaurante, todos brindaban satisfechos ¿a quién le podía importar la puta Democracia?

martes, 24 de noviembre de 2009

Moriscos

Dicen que cuando el Diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. Los políticos españoles, parece que tienen algunas cosas pendientes por ahí como para andarse con tonterías y asuntos baladíes. Dicen que en España existen cuatro millones de parados reconocidos oficialmente. También se dice que más de un millón de esos parados ya no tiene derecho a prestación alguna y pasan las de Caín para poder mantener sus casas, sus familias o lo que Dios les haya dado.
Existen problemas de delincuencia que resolver, lacras como el terrorismo y la corrupción no parecen tener un final claro, los nacionalismos cada vez tienen más voz y voto y el tejido productivo se desmorona sin freno. Aún así, parece que siempre hay hueco para matar moscas con el rabo, o con lo que sea menester.
El grupo socialista ha instado al Congreso de los Diputados a que promueva las acciones necesarias para reforzar los vínculos con las poblaciones del Magreb y del África tropical descendientes de los moriscos expulsados de España hace ya 400 años. Estas actuaciones, dice un tal José Antonio Pérez Tapias, deben ir acompañadas del reconocimiento institucional de la injusticia que en su día se cometió con los moriscos expulsados de España.
Hay razones que se nos escapan del contexto del siglo XVI, por algo han pasado nada menos que 400 años. Reinaba por aquel entonces Felipe III, estaba muy fresco en el colectivo común la rebelión granadina de Las Alpujarras, impulsada por la sociedad morisca que se negaba a acatar las leyes de Felipe II en cuanto a costumbres religiosas. Al final tuvo que desplazarse Don Juan de Austria desde Italia con sus tercios para sofocar la revuelta y dispersar a continuación a los díscolos moriscos por toda Castilla.
Se dice que en aquella España de 1609 la población morisca era de unas 350.000 almas, casi el 4% de la población total del país. Más del 30% de estos moriscos residían en el levante valenciano y otro 20% lo hacía en el antiguo reino de Aragón.
Los moriscos se dedicaban principalmente a la agricultura y al comercio y eran beneficiosos para España porque ni eran sacerdotes, ni nobles ni hidalgos, poco productivos como bien se sabe.
Muchos españoles de diversa condición estaban en contra de la expulsión de los moriscos, aunque se les acusara de ser conspiradores y ayudar a los piratas berberiscos que asolaban el Levante español.
La Inquisición y la Iglesia, que gozaban de una gran fuerza, lograron imponer su discurso y sus pretensiones. Los nobles se callaron y aceptaron la decisión al habérseles prometido las tierras y propiedades que pertenecían hasta ese momento a los futuros exiliados. Con la expulsión, muchas zonas, sobre todo de Alicante y Aragón, quedaron desiertas, teniendo después que ser repobladas por españoles a cambio de prebendas y ventajas.
Esta historia todos la conocemos de nuestros tiempos de escolares, a no ser que seamos víctimas de la ESO. No está de más dar un repasito histórico, pero de ahí a impulsar leyes absurdas, hay un paso. Un gran paso.
El gobierno socialista de Zapatero, es experto en estas lides de recuperar memorias históricas y de desfacer entuertos, como si de Don Quijote de la Mancha se tratara. Quizás esta iniciativa sea la respuesta a la manifestación de agricultores y ganaderos del pasado sábado. Tal vez si lográramos que los sucesores de los moriscos volvieran a la Península a trabajar a bajo coste, las movilizaciones agrarias acabaran y el campo siguiera siendo como las plantaciones useñas de algodón, un vivero de esclavos.
Aunque bien me temo que lo que hay detrás de este sin sentido sea otra regularización de inmigrantes o peor aún, una manera de hermanar a los actuales pobladores del Magreb con España, para así lograr algo similar a lo que ya sucede con los inmigrantes sudamericanos, que pronto tendrán derecho a voto, al menos en los comicios municipales.
Nadie duda de que el PSOE siempre que promueve una ley, lo hace con un claro propósito electoral, con la intención de seguir en el poder cueste lo que cueste.
Es sospechoso y siniestro que el Partido Socialista se autodefina como laico, aunque a veces peque incluso de anticlerical, siempre que el credo sea el católico, pues si del Islam se trata, el compadreo y la simpatía que emana todo buen socialista son hasta exagerados.
Ahí tenemos el ejemplo de la Alianza de Civilizaciones, proyecto personalísimo del propio Zapatero, mientras por otro lado se encarga de violar el Concordato Vaticano, como ayer denunciaba el cardenal Rouco Varela.
La incultura y el imaginario popular inculcado a fuerza de mentiras y mitos como el de la tolerancia del Islam con las demás religiones, nos lleva a estos extremos. Solo hay que echar un vistazo a los países islámicos de la actualidad, no de hace 400 años, para comprobar que la persecución a los seguidores de la Cruz es el pan de cada día.
Si queremos un ejemplo pasado, de aquella multicultural Córdoba de los Califas que se nos vende, podríamos fijarnos en Averroes, un destacado filósofo seguidor de Aristóteles, que tuvo que salir por piernas de la ciudad cordobesa para no ser asesinado por defender que la filosofía y la ciencia no tiene porque ir en contra de la religión, sea cual sea ésta.
Para concluir, me gustaría instar al grupo socialista a promover los mismos derechos que quieren para los moriscos a otra población africana, que hasta la muerte de Franco, poseía ciudadanía española e incluso DNI. Se trata de los saharauis, un pueblo masacrado por Marruecos, perseguido y vilmente oprimido.
Tenemos el ejemplo de la heroica Aminatu Haidar, expulsada de Marruecos por ser una defensora de los derechos del pueblo saharaui y que seguirá en huelga de hambre mientras no se le permita volver a su patria. Moratinos, el amigo personal del asesino Arafat, parece en este caso sueco en vez de español, como en el altercado con la bandera española y la Royal Navy británica.
En manos de esta gente estamos, en manos de su memoria selectiva y de sus oscuros propósitos.
Cuando el diablo no sabe qué hacer…

sábado, 21 de noviembre de 2009

Zapatero Veloz


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Tengo un tractor amarillo,
que es lo que se lleva ahora.
Tengo un tractor amarillo,
que es la última moda.



Así decía el pegadizo estribillo que cantaban los “Zapato Veloz” en su exitazo del año 1991.
La verdad es que nunca se ha llevado eso del tractor, y menos casi 20 años después.
Esta mañana, por desgracia me tocaba hacer guardia y el despertador no ha sonado. Me he vestido a todo correr y he enfilado la carretera de Andalucía sentido Madrid.
Había muchísimos autobuses, más que otras veces, y casi todos eran de Ciudad Real, de Córdoba, Jaén, La Mancha… He sintonizado esRadio y han dado la noticia de que hoy los agricultores se manifiestan en Madrid contra el Gobierno de Zapatero, que los tiene abandonados, que no les da dinero, que se ahogan lentamente sin remedio.
Y es que Zapatero, aún siendo de Castilla León, nunca ha sido de campo, ha preferido siempre el coche oficial al modesto descapotable tractoril que defendían los Zapato Veloz.
Es curioso como todo ser de ciudad, ve el campo como una utopía, algo maravilloso, un remanso de paz sin tráfico, el gallo despertándote con su potente voz por las mañanas, los tomates y lechugas frescas en la mesa que saben a lo que son y no a cámara frigorífica, etc.
El campo es otra cosa y yo lo sé bien. Mi abuelo tenía, como casi todos los abuelos del siglo XX que vivieron en La Mancha, un terreno donde plantaba sus cosas, peazo lo llamaban ellos. Allí cultivaba sus patatas, sus hortalizas, sus árboles frutales… Todo estaba riquísimo, como no podía ser de otra forma, pero mi abuelo y sus vecinos se levantaban muy temprano para arañar a la dura tierra castellana el fruto de su sudor. Gente dura, hombres que fumaban picadillo de tabaco y se sentaban con su boinas en un poyete de cemento a ver morir el día mientras la fuente del pueblo borboteaba en el centro de la austera plaza. Yo me reclinaba en la baranda verde del mirador viendo abajo los cultivos de cebada, el molino de viento ya en desuso y allá a lo lejos los montes llenos de encinares por donde mi abuelo decía que había jabalíes y zorros. Era peligroso ir hasta allí, aunque él los había recorrido y se los sabía de memoria, incluso se había arriesgado más de una vez por conseguir manzanilla, que crece entre las peñas y los riscos. Esa era la Villaseca de Henares de mi querida madre y de sus padres, mis abuelos Felipe y Agustina.
Por cierto, mi abuelo también luchó con los republicanos, pero a su hermano le reclutaron los nacionales. Cosas de las guerras civiles, que en todos sitios cuecen habas y no solo el abuelo de Zapatero es un héroe nacional, creo que mi abuelo está también a la altura aunque no le fusilaran los de Franco. Una vez le rozó una bala y llevaba en el brazo un tatuaje ya desteñido con una ametralladora en la que se podía adivinar la palabra Melilla, que es donde hizo la mili.
Todo esto me venía a la cabeza mientras adelantaba autobuses por la Nacional Cuarta, mi abuelo Felipe, sus gestos lentos y su parco hablar.
El campo se muere y no nos queremos dar cuenta. Solo los que viven de él y luchan por sobrevivir como antaño saben lo que se juegan. Lo más lamentable es que están solos en esta lucha que debiera ser de todos. Ni partidos políticos ni sindicatos apoyan a estos autónomos que ven como el precio de la cebada es el mismo de hace 35 años, como los productos que ellos cultivan con mimo y dedicación multiplican su valor en los estantes de las tiendas. El beneficio es para los intermediarios y distribuidores, para unos pocos espabilados, mientras ellos viven con un margen de beneficio ínfimo.
Como dicen muchos, tanto trabajo ya no me vale la pena. ¿Para qué? Los costes de producción en abonos, en riego, en diesel para la maquinaria se disparan mientras los precios de los productos obtenidos son de risa, o de pena.
Mientras en Francia el presidente Sarkozy considera el campo como un sector estratégico al que ha impulsado con una ayuda de 1650 millones de euros, aquí Zapatero y la ministra del ramo, una tal Espinosa, se carcajean en la cara de esta pobre gente mientras despilfarran ayudas para otros sectores como el financiero, al fin y al cabo los bancos y sobre todo las cajas son el verdadero alimento de estos indeseables, nueva aristocracia de esta España que se muere por momentos, como su campo, que para algo ha sido el alma de nuestra nación durante tantos siglos.
Y en esas estamos, queridos lectores, todos bien amolaos, como decía mi abuelo.
A Zapatero, a su ministra Espinosa y a los gordos sindicalistas que poca lechuga y patatas comen y si buenos corderos les pegan más otras cosas que el tractor y la boina. Parece que Zapato Veloz les hubiera dedicado la cuarta estrofa de su Megahit:

Moza fina y de buena familia
tú prefieres un chico de carrera
que tenga un automóvil extranjero,
buena paga y un chalet en las afueras.
P.D. – Dedicado a mi abuelo Felipe y a todos aquellos que aman y defienden el campo español.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

1984

1984 no es solamente el año en el que se celebraron las Olimpiadas en Los Ángeles o en el que nació mi hermano David.
1984 también es un libro, más bien una obra maestra de británico, nacido en India, George Orwell.
Hay libros que llegan a tus manos por casualidad, del que hablo en este hilo me lo encontré en un vagón de cercanías, y aunque ya lo había leído hace años, ahora que lo tengo de nuevo entre mis manos, me sigue fascinando, agobiando, indignando y sobrecogiendo.
El libro, escrito a finales de los 40, es una crítica abierta a los sistemas totalitarios, en concreto al comunista soviético y al nazi alemán.
Hay libros que se encuentran cuando se tienen que encontrar, y aunque el contexto político del siglo XXI sea diferente al de mediados del siglo pasado, parece que los líderes de las naciones, aunque se autodenominen democráticas, siguen aspirando a controlar la ciudadanía cuanto más mejor.
La noticia del día en el Congreso de los diputados ha sido el rifirrafe mantenido entre el ministro Rubalcaba y los diputados populares que le preguntaban sobre dos escándalos dependientes de su ministerio: el chivatazo del bar Faisán y el sistema de escuchas ilegales SITEL.
En la novela de Orwell, existe un líder supremo inspirado en Stalin al que todos llaman Gran Hermano, el jefe del partido único, el que ostenta la justicia, el poder y la razón.
Uno de los ministerios en los que se divide el régimen político que dibuja magistralmente Orwell es el de La Verdad, encargado de fabricar información para el consumo de los proles, una masa de gente miserable y pobre a la que domina el partido sin contemplaciones y para los miembros del propio partido, controlados con mano de hierro por la Policía del Pensamiento.
Para el consumo de los proles el Ministerio de la Verdad distribuye canciones, pornografía barata, novelas y propaganda. No se preocupa de su control mental, pues a este estrato de la sociedad el partido lo considera ganado sin intelecto.
Para controlar que el Gran Hermano y sus políticas sigan siendo infalibles y para que los miembros del partido le rindan pleitesía eterna, el Ministerio de la Verdad reescribe el pasado continuamente, reinventando datos históricos y falseando la producción anual de la nación o las estadísticas más variopintas.
Lo más angustioso del libro es que el partido vigila por medio de telepantallas y micrófonos la vida privada de los miembros del partido, modela un lenguaje de nuevo cuño para limitar el pensamiento y “vaporiza” o elimina a los miembros que cree molestos o que piensan demasiado. Esta criba o purga se lleva a cabo por la policía del pensamiento en los sótanos de otro de los ministerios, el del Amor.
Rubalcaba, como buen demócrata con ínfulas autoritarias, ha amenazado esta mañana a la oposición. En un despacho del Congreso, ha increpado a un diputado popular. “Veo y escucho todo lo que haces”, le ha dicho el ministro. Después le ha insultado varias veces.
Está visto que la novela de Orwell no queda tan anticuada como pudiera parecer. El ministro del interior, como el Gran Hermano, utiliza la policía con fines políticos, ya bien para advertir a etarras de que les siguen la pista evitando su detención cuando se está negociando con ellos, ya bien para arrestar a militantes del PP en manifestaciones molestas, o ya bien para espiar conversaciones privadas de políticos populares utilizando un sistema ilegal de escuchas que atenta y viola nuestro derecho a la intimidad. La de toda la ciudadanía.
Como si del Gran Hermano de Orwell se tratase, Rubalcaba utiliza a la policía y sus medios para favorecer a un Gobierno en eterna crisis y para vigilar y atacar a la oposición a la mínima oportunidad.
El sistema SITEL es del todo ilegal, pero Rubalcaba lo utilizará sin contemplaciones. Ahora comprendemos porque Cospedal salió del chiringuito en verano para denunciar escuchas telefónicas. Es ahora el momento para aportar esas pruebas de las que carecía Cospedal aquel caluroso mes de Agosto y denunciar este sistema ante los tribunales antes de que nos controle a todos.
El socialismo no es nuevo en estas prácticas criminales o de violación de los derechos fundamentales de las personas. Ya en la época de González se espió al Rey, a la Iglesia y a todo el que pasara por allí. El jefe de la Inteligencia en aquel momento era un tal Manglano y Rubalcaba ya campaba a sus anchas por aquel entonces en el gobierno responsable, entre otras cosas de los crímenes de estado, o de los GAL.
Hoy también le ha molestado al ministro que le recordasen su turbio pasado, aquel episodio de la cal viva, etc. Como él ha dicho, en la actualidad solo el PP y los etarras se acuerdan de aquel lamentable episodio. Quizás si Rubalcaba sigue en el Ministerio de la Verdad, o de la Mentira, podrá reescribir la historia y manipular la información para que en un futuro no demasiado lejano, en el recuerdo colectivo el GAL no exista, o mejor aún, sea culpa de Aznar y de Bush, el chivatazo a ETA y la negociación con los terroristas sea responsabilidad política de Rajoy o de Trillo y aquello del 11M y su violación de la jornada de reflexión nunca llegara a producirse.
Como decía al principio, hay libros que se encuentran en el lugar y en el instante preciso.
En el caso de 1984, en un tren de cercanías como el que voló por los aires hace 5 años y regentando el ministerio de la Verdad, el mentiroso Rubalcaba.