viernes, 27 de noviembre de 2009

Prostituir a Democracia

Democracia, una chica de 30 años ya un poco ajada y no de muy buen ver está haciendo la calle. Es una golfa barata, de esas que trazan círculos en el aire con su bolso en cualquier esquina del centro de Madrid. Con su perfume, su paquete de Camel arrugado y sus medias llenitas de carreras.
Democracia ha conocido tiempos mejores, era una de esas meretrices de club de carretera, respetada por los clientes, que se cuidaban muy mucho de darle pellizcos en las nalgas o propasarse de cualquier otra forma por si llegaba el gorila de la puerta y les echaba a puntapiés.
Ahora nadie la respeta, desde el día en que se quedó en la calle.
Al abajo firmante de su contrato le dio un buen día por romper el trato y hacer trizas la Constitución que la defendía en sus napias.
A aquel jefe de club de carretera, el Rey de algo le llamaban, dejó de interesarle un buen día Democracia y la echó a patadas de su decente negociete de la autovía que va hacia Barcelona. Quería comprarse un barco e irse a navegar, o de caza a fincas castellanas… ¡Todo un Bont vivant!
Ahora a Democracia la chulean unos tipejos del montón, sin corona y sin estudios, uno de ellos dice ser de León, aunque allí nadie le recuerda, el resto son pertenecientes a una mafia catalana, de esos con barretina y seny a espuertas.
Un día Democracia hablaba de lo bien que le iba en el club, de lo que echaba de menos a las personas decentes que entraban y salían, de aquel contrato Constitución que la protegía y la hacía igual a todas las demás chicas.
Sus chulos catalanes tomaron buena nota de sus quejas y un día se presentaron con un papelote llamado Estatut, una especie de contrato lleno de palabrería y de letra pequeña.
Democracia lo leyó sin mucho interés, se parecía demasiado a la antigua Constitución que un día firmo en el despacho cargado de tabaco de aquel tipo del club al que llamaban Rey.
Firmó aprisa, todo sería mejor que seguir en la calle una noche más, aguantando a niñatos borrachos, viejos verdes sin blanca y mujeronas de falsa moral que la miraban por encima del hombro.
Firmó el Estatut y no hubo marcha atrás. No se sintió ni mejor ni peor en esos instantes, aunque pasado un tiempo se dio cuenta de que todo era un camelo, de que seguía en la misma esquina, pero sus socios catalanes cada vez se llevaban más beneficio. Intentó anunciarse secretamente en la sección de contactos de los periódicos para sacarse un beneficio extra y poder así comer, poder librarse por unos instantes de sus chulos de Barcelona.
Todo fue inútil, los catalanes tenían muchos contactos en los medios y por haber intentado engañarlos se llevó una buena paliza ante la mirada impávida de José Luis, el chulo de León.
José Luis había prometido a sus amigos catalanes no tocar ni una coma del Estatut, pues a él le importaba un ardite Democracia. La podían prostituir todo lo que quisieran, avasallarla, hacerla su esclava si lo deseaban. Era su concepto del mundo.
Democracia veía los carteles del metro, esos que hablan de mujeres maltratadas y se decidió un día a recurrir a la Justicia, a uno de esos tribunales especiales que dicen si un contrato es válido o no.
Todo fue en vano, Democracia se pasaba muchas tardes por el juzgado y las cosas seguían igual, nadie le decía nada, no había unanimidad en si el dichoso Estatut que la prostituía era o no era legal y si cumplía o dejaba de cumplir los mínimos que marca la legislación.
Pasaban los años y Democracia seguía en su esquina, pagando los caprichos de sus chulos, que decían a todos para justificar la situación de la mujer que aquello era normal, que si Democracia había pasado ya tantos años en la esquina con el Estatut en vigor, ni jueces ni partes podían ahora venir con milongas de que aquello no estaba bien. ¿Si algo funciona para qué tocarlo?
Los periódicos que controlaban los chulos, una especie de folletines infectos pagados de su bolsillo desprestigiaban día y sí y día también a Democracia y presionaban sin escrúpulos a los jueces que debían decidir sobre el futuro de la muchacha y sobre sus condiciones laborales.
Democracia se moría de frío en su esquinita de Gran Vía, a lo lejos brillaba la luz de un restaurante. La chica muerta de aburrimiento y por eso de estirar un poco las piernas, se acercó a la cristalera del escaparate para ver lo que se cocía en su interior. Allí la gente se lo pasaba de lo lindo. Copas, trajes caros, cigarros puros y platos a rebosar se vislumbraban en las mesas desde la dura y helada acera de cemento.
Allí los vio a todos ellos, a José Luís, a los chulos catalanes, a los jueces que llevaban su caso y presidiendo la mesa al rey, a su antiguo jefe en el club.
Todos reían y hablaban con la boca llena, todos se regocijaban de su suerte y de su privilegiada posición.
Por las mejillas de Democracia resbaló suavemente una lágrima de amargura mientras volvía a su esquina a lucir su bolso rojo y su cuerpo ya marchitos.
En el interior del restaurante, todos brindaban satisfechos ¿a quién le podía importar la puta Democracia?

martes, 24 de noviembre de 2009

Moriscos

Dicen que cuando el Diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. Los políticos españoles, parece que tienen algunas cosas pendientes por ahí como para andarse con tonterías y asuntos baladíes. Dicen que en España existen cuatro millones de parados reconocidos oficialmente. También se dice que más de un millón de esos parados ya no tiene derecho a prestación alguna y pasan las de Caín para poder mantener sus casas, sus familias o lo que Dios les haya dado.
Existen problemas de delincuencia que resolver, lacras como el terrorismo y la corrupción no parecen tener un final claro, los nacionalismos cada vez tienen más voz y voto y el tejido productivo se desmorona sin freno. Aún así, parece que siempre hay hueco para matar moscas con el rabo, o con lo que sea menester.
El grupo socialista ha instado al Congreso de los Diputados a que promueva las acciones necesarias para reforzar los vínculos con las poblaciones del Magreb y del África tropical descendientes de los moriscos expulsados de España hace ya 400 años. Estas actuaciones, dice un tal José Antonio Pérez Tapias, deben ir acompañadas del reconocimiento institucional de la injusticia que en su día se cometió con los moriscos expulsados de España.
Hay razones que se nos escapan del contexto del siglo XVI, por algo han pasado nada menos que 400 años. Reinaba por aquel entonces Felipe III, estaba muy fresco en el colectivo común la rebelión granadina de Las Alpujarras, impulsada por la sociedad morisca que se negaba a acatar las leyes de Felipe II en cuanto a costumbres religiosas. Al final tuvo que desplazarse Don Juan de Austria desde Italia con sus tercios para sofocar la revuelta y dispersar a continuación a los díscolos moriscos por toda Castilla.
Se dice que en aquella España de 1609 la población morisca era de unas 350.000 almas, casi el 4% de la población total del país. Más del 30% de estos moriscos residían en el levante valenciano y otro 20% lo hacía en el antiguo reino de Aragón.
Los moriscos se dedicaban principalmente a la agricultura y al comercio y eran beneficiosos para España porque ni eran sacerdotes, ni nobles ni hidalgos, poco productivos como bien se sabe.
Muchos españoles de diversa condición estaban en contra de la expulsión de los moriscos, aunque se les acusara de ser conspiradores y ayudar a los piratas berberiscos que asolaban el Levante español.
La Inquisición y la Iglesia, que gozaban de una gran fuerza, lograron imponer su discurso y sus pretensiones. Los nobles se callaron y aceptaron la decisión al habérseles prometido las tierras y propiedades que pertenecían hasta ese momento a los futuros exiliados. Con la expulsión, muchas zonas, sobre todo de Alicante y Aragón, quedaron desiertas, teniendo después que ser repobladas por españoles a cambio de prebendas y ventajas.
Esta historia todos la conocemos de nuestros tiempos de escolares, a no ser que seamos víctimas de la ESO. No está de más dar un repasito histórico, pero de ahí a impulsar leyes absurdas, hay un paso. Un gran paso.
El gobierno socialista de Zapatero, es experto en estas lides de recuperar memorias históricas y de desfacer entuertos, como si de Don Quijote de la Mancha se tratara. Quizás esta iniciativa sea la respuesta a la manifestación de agricultores y ganaderos del pasado sábado. Tal vez si lográramos que los sucesores de los moriscos volvieran a la Península a trabajar a bajo coste, las movilizaciones agrarias acabaran y el campo siguiera siendo como las plantaciones useñas de algodón, un vivero de esclavos.
Aunque bien me temo que lo que hay detrás de este sin sentido sea otra regularización de inmigrantes o peor aún, una manera de hermanar a los actuales pobladores del Magreb con España, para así lograr algo similar a lo que ya sucede con los inmigrantes sudamericanos, que pronto tendrán derecho a voto, al menos en los comicios municipales.
Nadie duda de que el PSOE siempre que promueve una ley, lo hace con un claro propósito electoral, con la intención de seguir en el poder cueste lo que cueste.
Es sospechoso y siniestro que el Partido Socialista se autodefina como laico, aunque a veces peque incluso de anticlerical, siempre que el credo sea el católico, pues si del Islam se trata, el compadreo y la simpatía que emana todo buen socialista son hasta exagerados.
Ahí tenemos el ejemplo de la Alianza de Civilizaciones, proyecto personalísimo del propio Zapatero, mientras por otro lado se encarga de violar el Concordato Vaticano, como ayer denunciaba el cardenal Rouco Varela.
La incultura y el imaginario popular inculcado a fuerza de mentiras y mitos como el de la tolerancia del Islam con las demás religiones, nos lleva a estos extremos. Solo hay que echar un vistazo a los países islámicos de la actualidad, no de hace 400 años, para comprobar que la persecución a los seguidores de la Cruz es el pan de cada día.
Si queremos un ejemplo pasado, de aquella multicultural Córdoba de los Califas que se nos vende, podríamos fijarnos en Averroes, un destacado filósofo seguidor de Aristóteles, que tuvo que salir por piernas de la ciudad cordobesa para no ser asesinado por defender que la filosofía y la ciencia no tiene porque ir en contra de la religión, sea cual sea ésta.
Para concluir, me gustaría instar al grupo socialista a promover los mismos derechos que quieren para los moriscos a otra población africana, que hasta la muerte de Franco, poseía ciudadanía española e incluso DNI. Se trata de los saharauis, un pueblo masacrado por Marruecos, perseguido y vilmente oprimido.
Tenemos el ejemplo de la heroica Aminatu Haidar, expulsada de Marruecos por ser una defensora de los derechos del pueblo saharaui y que seguirá en huelga de hambre mientras no se le permita volver a su patria. Moratinos, el amigo personal del asesino Arafat, parece en este caso sueco en vez de español, como en el altercado con la bandera española y la Royal Navy británica.
En manos de esta gente estamos, en manos de su memoria selectiva y de sus oscuros propósitos.
Cuando el diablo no sabe qué hacer…

sábado, 21 de noviembre de 2009

Zapatero Veloz


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Tengo un tractor amarillo,
que es lo que se lleva ahora.
Tengo un tractor amarillo,
que es la última moda.



Así decía el pegadizo estribillo que cantaban los “Zapato Veloz” en su exitazo del año 1991.
La verdad es que nunca se ha llevado eso del tractor, y menos casi 20 años después.
Esta mañana, por desgracia me tocaba hacer guardia y el despertador no ha sonado. Me he vestido a todo correr y he enfilado la carretera de Andalucía sentido Madrid.
Había muchísimos autobuses, más que otras veces, y casi todos eran de Ciudad Real, de Córdoba, Jaén, La Mancha… He sintonizado esRadio y han dado la noticia de que hoy los agricultores se manifiestan en Madrid contra el Gobierno de Zapatero, que los tiene abandonados, que no les da dinero, que se ahogan lentamente sin remedio.
Y es que Zapatero, aún siendo de Castilla León, nunca ha sido de campo, ha preferido siempre el coche oficial al modesto descapotable tractoril que defendían los Zapato Veloz.
Es curioso como todo ser de ciudad, ve el campo como una utopía, algo maravilloso, un remanso de paz sin tráfico, el gallo despertándote con su potente voz por las mañanas, los tomates y lechugas frescas en la mesa que saben a lo que son y no a cámara frigorífica, etc.
El campo es otra cosa y yo lo sé bien. Mi abuelo tenía, como casi todos los abuelos del siglo XX que vivieron en La Mancha, un terreno donde plantaba sus cosas, peazo lo llamaban ellos. Allí cultivaba sus patatas, sus hortalizas, sus árboles frutales… Todo estaba riquísimo, como no podía ser de otra forma, pero mi abuelo y sus vecinos se levantaban muy temprano para arañar a la dura tierra castellana el fruto de su sudor. Gente dura, hombres que fumaban picadillo de tabaco y se sentaban con su boinas en un poyete de cemento a ver morir el día mientras la fuente del pueblo borboteaba en el centro de la austera plaza. Yo me reclinaba en la baranda verde del mirador viendo abajo los cultivos de cebada, el molino de viento ya en desuso y allá a lo lejos los montes llenos de encinares por donde mi abuelo decía que había jabalíes y zorros. Era peligroso ir hasta allí, aunque él los había recorrido y se los sabía de memoria, incluso se había arriesgado más de una vez por conseguir manzanilla, que crece entre las peñas y los riscos. Esa era la Villaseca de Henares de mi querida madre y de sus padres, mis abuelos Felipe y Agustina.
Por cierto, mi abuelo también luchó con los republicanos, pero a su hermano le reclutaron los nacionales. Cosas de las guerras civiles, que en todos sitios cuecen habas y no solo el abuelo de Zapatero es un héroe nacional, creo que mi abuelo está también a la altura aunque no le fusilaran los de Franco. Una vez le rozó una bala y llevaba en el brazo un tatuaje ya desteñido con una ametralladora en la que se podía adivinar la palabra Melilla, que es donde hizo la mili.
Todo esto me venía a la cabeza mientras adelantaba autobuses por la Nacional Cuarta, mi abuelo Felipe, sus gestos lentos y su parco hablar.
El campo se muere y no nos queremos dar cuenta. Solo los que viven de él y luchan por sobrevivir como antaño saben lo que se juegan. Lo más lamentable es que están solos en esta lucha que debiera ser de todos. Ni partidos políticos ni sindicatos apoyan a estos autónomos que ven como el precio de la cebada es el mismo de hace 35 años, como los productos que ellos cultivan con mimo y dedicación multiplican su valor en los estantes de las tiendas. El beneficio es para los intermediarios y distribuidores, para unos pocos espabilados, mientras ellos viven con un margen de beneficio ínfimo.
Como dicen muchos, tanto trabajo ya no me vale la pena. ¿Para qué? Los costes de producción en abonos, en riego, en diesel para la maquinaria se disparan mientras los precios de los productos obtenidos son de risa, o de pena.
Mientras en Francia el presidente Sarkozy considera el campo como un sector estratégico al que ha impulsado con una ayuda de 1650 millones de euros, aquí Zapatero y la ministra del ramo, una tal Espinosa, se carcajean en la cara de esta pobre gente mientras despilfarran ayudas para otros sectores como el financiero, al fin y al cabo los bancos y sobre todo las cajas son el verdadero alimento de estos indeseables, nueva aristocracia de esta España que se muere por momentos, como su campo, que para algo ha sido el alma de nuestra nación durante tantos siglos.
Y en esas estamos, queridos lectores, todos bien amolaos, como decía mi abuelo.
A Zapatero, a su ministra Espinosa y a los gordos sindicalistas que poca lechuga y patatas comen y si buenos corderos les pegan más otras cosas que el tractor y la boina. Parece que Zapato Veloz les hubiera dedicado la cuarta estrofa de su Megahit:

Moza fina y de buena familia
tú prefieres un chico de carrera
que tenga un automóvil extranjero,
buena paga y un chalet en las afueras.
P.D. – Dedicado a mi abuelo Felipe y a todos aquellos que aman y defienden el campo español.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

1984

1984 no es solamente el año en el que se celebraron las Olimpiadas en Los Ángeles o en el que nació mi hermano David.
1984 también es un libro, más bien una obra maestra de británico, nacido en India, George Orwell.
Hay libros que llegan a tus manos por casualidad, del que hablo en este hilo me lo encontré en un vagón de cercanías, y aunque ya lo había leído hace años, ahora que lo tengo de nuevo entre mis manos, me sigue fascinando, agobiando, indignando y sobrecogiendo.
El libro, escrito a finales de los 40, es una crítica abierta a los sistemas totalitarios, en concreto al comunista soviético y al nazi alemán.
Hay libros que se encuentran cuando se tienen que encontrar, y aunque el contexto político del siglo XXI sea diferente al de mediados del siglo pasado, parece que los líderes de las naciones, aunque se autodenominen democráticas, siguen aspirando a controlar la ciudadanía cuanto más mejor.
La noticia del día en el Congreso de los diputados ha sido el rifirrafe mantenido entre el ministro Rubalcaba y los diputados populares que le preguntaban sobre dos escándalos dependientes de su ministerio: el chivatazo del bar Faisán y el sistema de escuchas ilegales SITEL.
En la novela de Orwell, existe un líder supremo inspirado en Stalin al que todos llaman Gran Hermano, el jefe del partido único, el que ostenta la justicia, el poder y la razón.
Uno de los ministerios en los que se divide el régimen político que dibuja magistralmente Orwell es el de La Verdad, encargado de fabricar información para el consumo de los proles, una masa de gente miserable y pobre a la que domina el partido sin contemplaciones y para los miembros del propio partido, controlados con mano de hierro por la Policía del Pensamiento.
Para el consumo de los proles el Ministerio de la Verdad distribuye canciones, pornografía barata, novelas y propaganda. No se preocupa de su control mental, pues a este estrato de la sociedad el partido lo considera ganado sin intelecto.
Para controlar que el Gran Hermano y sus políticas sigan siendo infalibles y para que los miembros del partido le rindan pleitesía eterna, el Ministerio de la Verdad reescribe el pasado continuamente, reinventando datos históricos y falseando la producción anual de la nación o las estadísticas más variopintas.
Lo más angustioso del libro es que el partido vigila por medio de telepantallas y micrófonos la vida privada de los miembros del partido, modela un lenguaje de nuevo cuño para limitar el pensamiento y “vaporiza” o elimina a los miembros que cree molestos o que piensan demasiado. Esta criba o purga se lleva a cabo por la policía del pensamiento en los sótanos de otro de los ministerios, el del Amor.
Rubalcaba, como buen demócrata con ínfulas autoritarias, ha amenazado esta mañana a la oposición. En un despacho del Congreso, ha increpado a un diputado popular. “Veo y escucho todo lo que haces”, le ha dicho el ministro. Después le ha insultado varias veces.
Está visto que la novela de Orwell no queda tan anticuada como pudiera parecer. El ministro del interior, como el Gran Hermano, utiliza la policía con fines políticos, ya bien para advertir a etarras de que les siguen la pista evitando su detención cuando se está negociando con ellos, ya bien para arrestar a militantes del PP en manifestaciones molestas, o ya bien para espiar conversaciones privadas de políticos populares utilizando un sistema ilegal de escuchas que atenta y viola nuestro derecho a la intimidad. La de toda la ciudadanía.
Como si del Gran Hermano de Orwell se tratase, Rubalcaba utiliza a la policía y sus medios para favorecer a un Gobierno en eterna crisis y para vigilar y atacar a la oposición a la mínima oportunidad.
El sistema SITEL es del todo ilegal, pero Rubalcaba lo utilizará sin contemplaciones. Ahora comprendemos porque Cospedal salió del chiringuito en verano para denunciar escuchas telefónicas. Es ahora el momento para aportar esas pruebas de las que carecía Cospedal aquel caluroso mes de Agosto y denunciar este sistema ante los tribunales antes de que nos controle a todos.
El socialismo no es nuevo en estas prácticas criminales o de violación de los derechos fundamentales de las personas. Ya en la época de González se espió al Rey, a la Iglesia y a todo el que pasara por allí. El jefe de la Inteligencia en aquel momento era un tal Manglano y Rubalcaba ya campaba a sus anchas por aquel entonces en el gobierno responsable, entre otras cosas de los crímenes de estado, o de los GAL.
Hoy también le ha molestado al ministro que le recordasen su turbio pasado, aquel episodio de la cal viva, etc. Como él ha dicho, en la actualidad solo el PP y los etarras se acuerdan de aquel lamentable episodio. Quizás si Rubalcaba sigue en el Ministerio de la Verdad, o de la Mentira, podrá reescribir la historia y manipular la información para que en un futuro no demasiado lejano, en el recuerdo colectivo el GAL no exista, o mejor aún, sea culpa de Aznar y de Bush, el chivatazo a ETA y la negociación con los terroristas sea responsabilidad política de Rajoy o de Trillo y aquello del 11M y su violación de la jornada de reflexión nunca llegara a producirse.
Como decía al principio, hay libros que se encuentran en el lugar y en el instante preciso.
En el caso de 1984, en un tren de cercanías como el que voló por los aires hace 5 años y regentando el ministerio de la Verdad, el mentiroso Rubalcaba.

martes, 17 de noviembre de 2009

Alakranas y cucarachas

He pasado de puntillas y sin hacer ruido ante la noticia de actualidad de estas semanas, el secuestro del pesquero llamado Alakrana, con K, como Euskadi.
La verdad es que me daba vergüenza escribir sobre el espectáculo mediático que se ha montado alrededor de este lamentable y canallesco suceso. Más aún sabiendo de seguro como iba a terminar el cuento.
Se podría resumir la noticia primigenia en pocas palabras: “Un barco español es secuestrado por piratas somalíes que piden un rescate por la libertad de su tripulación”
La piratería es uno de los negocios más antiguos del mundo marítimo. Todos hemos visto películas y leído libros sobre el tema. Todos sabemos de los corsarios ingleses y holandeses que atacaban a los galeones españoles y de aquellos berberiscos que asolaban tierras levantinas en busca de víveres, dinero, ganado o mujeres. Cómo no, cuando se capturaba un personaje de cierta relevancia, se pedía rescate por él. Acordémonos que el propio Cervantes fue prisionero de los infieles durante varios años hasta que logró escapar. El relato de su cautiverio está incluido en un bello pasaje del Quijote.
La piratería siempre se ha combatido con la fuerza de las armas, ya fuera en ultramar o en el Mediterráneo. Aconsejo uno de los tomos de la saga del Capitán Alatriste de Pérez Reverte, titulado Corsarios del Levante. España no dudaba en fletar barcos con soldados para hundir y destrozar a los piratas turcos y europeos que atestaban las aguas del Mare Nostrum. Eran otros tiempos y otros gobiernos.
Ahora España es un paraíso socialista con un gobierno de vergüenza, que da pena, que es indigno de nuestra antiquísima nación.
Hace bien poco ya uno de nuestros pesqueros fue secuestrado, el Playa de Bakio, y el gobierno, acostumbrado a negociar con terroristas, como los de ETA, se bajó los pantalones y envió el rescate que los piratas pedían. De aquellos polvos vienen estos lodos.
Hoy nos enteramos que el Gobierno ha vuelto a picar el anzuelo y pagará más de dos millones de euros a estos negritos que tenían retenido el pesquero de marras. Hoy es un día de escarnio y vergüenza para los que nos llamamos españoles.
Un final así no merecía tanto rollo y publicidad, el desenlace no ha estado a la altura del nudo.
Que si el pesquero no llevaba pabellón español sino vasco, que si presiones a las familias para que se callasen, luego ruedas de prensa de la ministra de defensa Carmen Chacón, o de la otra de Pesca, también del indecente Moratinos, paseítos judiciales del pirata Willy que al principio era menor de edad, luego mayor, más tarde no, etc, etc.
Que si no podían ser los dos piratas juzgados en España, más tarde fotos de Garzón diciendo memeces, después la del juez Pedraz que también quería su protagonismo, luego nuevas leyes a medida para queWilly y su colega pudieran ser expulsados de España y así saltarse el propio Gobierno de manera elegante la Ley... En definitiva, prevaricaciones a gran escala, vergüenza nacional. Vamos, lo de siempre, las mismas situaciones con distintos personajes.
Todo este laberinto y pasarela de memos e incapaces para prostituir a España, para rendirla al chantaje de unos cuantos piratas y pagarles religiosamente lo que pedían en un principio.
Aunque no venga al caso, muchas veces recuerdo el episodio del rescate del islote de Perejil. ¡Cómo se rieron de Aznar los socialistas! ¡Qué buenos ratos pasaron los medios afines al PSOE con aquella actuación militar!
Ahora nos queda claro qué bandera hubiese ondeado en Perejil de haber estado en aquel tiempo Zapatero en el poder y su ministro Moratinos, ese que visita Gibraltar reconociendo su soberanía británica, el mismo que se pasa por el arco del triunfo a los disidentes cubanos o que tiene olvidada en un aeropuerto a una pobre mujer saharaui del Frente Polisario en huelga de hambre.
Esto es España, estos nuestros ministros y ministras de cuota, estos nuestros jueces ¡pasen y vean! Y si pueden ustedes y tienen un rifle, secuestren a alguien y luego negocien, que al final el maletín con los euros llegará a sus manos.
Este es Zapatero y su talante, ésta su mano de hierro con los criminales, los piratas y los chantajistas.
Quien no vea que tras el episodio del Alakrana no vendrán otros similares, otros navíos españoles en manos de piratas, otros chantajes, es que está muy ciego o no quiere ver la triste realidad.
España negocia con terroristas y ahora también con bucaneros. Esa es la verdad y la imagen que ofrecemos al resto de países del orbe.
Si Espronceda levantase la cabeza, quién sabe si volvería a escribir sus famosos versos o se pegaría un tiro directamente ante tan bochornoso espectáculo como el del Alakrana.
Lo que está claro es que su canción del pirata podría ser reescrita en el 2009 más o menos así:


Muchas presas hemos hecho
a despecho de ZP
y ha pagado dos millones
y lo volvería a hacer.


Vaya falta de decoro,
que falta de lealtad,
su ley, la ceja y el cuento,
su única vía: pagar.

martes, 3 de noviembre de 2009

La farsa de Génova 13

Verano de 1465. Alrededores de Ávila. Reinaba por aquel entonces Enrique IV de Castilla, llamado el Impotente, hermanastro de la futura reina de Castilla y más tarde de España, Isabel la Católica.
Los nobles díscolos, entre los que se encontraba el poderoso marqués de Villena, montaron una pantomima en la cual se escenificaba el final del reinado de Enrique. Un muñeco de madera representaba al rey, y tras leer ante su efigie una declaración de intenciones acusándole de muchas infamias, Diego López de Zúñiga derribaba el muñeco con un lacónico “¡A tierra, puto!”.
Este episodio histórico pasó a la historia como La Farsa de Ávila. Tras el mismo, los nobles rebeldes reconocían como rey al hermano de Enrique, el infante Alfonso de tan solo 13 años y los fieles a la corona seguían llamando alteza a Enrique IV el Impotente.
Murió Alfonso, más tarde Enrique y Castilla se dividió entre los partidarios de Juana, la hija del Impotente e Isabel la Católica, hermanastra de del finado Enrique. Comenzaba así la Guerra de Sucesión Castellana en 1479.
Otoño de 2009. Calle Génova. Madrid. Reinaba por aquel entonces en el PP, un tal Mariano Rajoy Brey. Había prometido a los medios un discurso duro en la celebración de una reunión extraordinario del Comité Ejecutivo Nacional.
Comenzó su discurso ante sus súbditos presumiendo de legitimidad, de respaldo total de las filas populares a su gestión. Recordaba que fue el único que se presentó hace 1 año en el Congreso de Valencia y que todo el mundo le había apoyado. Dicen que a la fuerza ahorcan.
Siguió hablando de los logros electorales bajo su gestión, de que se había despojado de los miembros que no le apoyaban, aunque hubieran sido de una talla moral enorme como María San Gil u Ortega Lara.
Presumió de apertura y transparencia en los congresos provinciales, aunque sepamos todos que ha impuesto candidatos en sitios como Cataluña, que ha vetado a otros en Vascongadas o Baleares, etc.
Terminó su discurso arremetiendo contra todo lo que se movía, sin el menor atisbo de autocrítica.
Veladamente criticó a Manuel Cobo por hablar mal de Esperanza Aguirre en los medios para a continuación decirle a ésta que deje de presionar a los órganos del PP mediante firmas de alcaldes, etc. ya que él es el que confecciona las listas electorales.
Por último añadió a este discurso despótico que todo aquel que hable fuera de los órganos internos del partido, será expulsado del mismo.
Cuando acabó su discurso todos los nobles y barones territoriales tuvieron la posibilidad de hablar ante su señor.
El protagonista de la jornada, el tal Cobo, no dudó en apuntalar sus ataques a Aguirre, ausente en el acto para no influir en el debate según declaraciones de la lideresa, aunque esto tampoco se lo crea nadie. Tras Cobo habló Gallardón, alias Vellido Dolfos, para apoyar una vez más a su lacayuno amigo de fatigas y cacerías y para decir falsamente que sí a todo lo que Rajoy había apuntado en su discurso.
Todo ante la mirada impávida del señor Rajoy, que no sabía en ese momento si el alcalde de Madrid se acercaría a su vera para darle una palmada de apoyo en la espalda o un empujón a la silla diciendo aquello de “¡A tierra, puto!”
Hoy, guardando las distancias, hemos asistido a otra farsa, “La Farsa de Génova 13”.
Hoy, hemos escuchado a un líder que se resiste a dejar de serlo, a un monigote de madera como aquel de Ávila de hace 6 siglos al que todos sus nobles desprecian, aunque solo unos pocos osen levantar la voz.
Rajoy ha hecho lo que ha podido en su debilidad. Se ha cubierto las espaldas a base de amenazas. El único arma del débil. Ha mentido en su discurso, ha intentado hacernos creer que tiene el apoyo de las bases, cuando todos los foros de opinión, incluso los integrados en la web propia del partido, popular.es, son un hervidero de críticas, algunas veladas, otras a viva voz.
Las encuestas de diarios como El Mundo, que preguntan a sus lectores si Rajoy ha zanjado con esta pantomima los problemas internos del PP son apabullantes. Más del 80 por ciento de los encuestados dicen que no.
La encuesta oficial y precocinada del CIS, en la que se basa Rajoy para sacar pecho diciendo aquello de que saca más de 3 puntos al PSOE en intención de voto, revela que Rajoy es el líder peor valorado y que supera en desconfianza hasta al propio presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero . Todo esto con más de 4 millones de parados y una crisis institucional sin precedentes.
Lo más feo del discurso de Rajoy es su intentona de poner la mordaza a los dirigentes de su partido, a aquellos de los que presume tienen toda su confianza.
La ley del silencio, la dictadura del miedo, el chantaje de no incluirlos en listas futuras.
Con lo que no cuenta Rajoy es que los militantes de base, entre los que me encuentro, al vernos traicionados por sus actos y por sus acciones no estamos dispuestos a callarnos ni a mordernos la lengua.
La guerra de Sucesión en el PP ha comenzado, solo falta saber quién será el encargado de empujar al fantoche de Rajoy diciendo aquello de: “¡A tierra, puto!”

Posavasos e igualdades

Me desayuno con la curiosa iniciativa del Ministerio de Igualdad de la Aído de imprimir en posavasos mensajes contra la explotación sexual, es decir, contra el antiquísimo acto de irse de putas.
Como en Libertad Digital no había imágenes he pinchado en el enlace al blog personal de nuestra ministra del aborto y me ha chocado sobre todo que la cabecera de su página sea una foto de la Plaza de España de Cádiz.
¡Los socialistas haciéndose fotos frente al monumento que conmemora la redacción de la primera Constitución Liberal de España! ¡El acabose!
Me he animado a escribirle un comentario a la simpática y bella Aído y como me ha salido tan bonito y sé que no me lo va a publicar, al menos que no se pierdan mis palabras en el cajón de las desigualdades de esta meritoria socialista.
Señora ministra Aído:
Me parece bien toda iniciativa que intente acabar con la lacra de la prostitución ilegal o como se llamaba antes, con la trata de blancas.
No sé si el vehículo del mensaje es el más adecuado, pues al final ocurrirá como con los mensajes del paquetito de Fortuna, que ya ni los leemos. Ya ni nos percatamos de que están ahí.
Si alguien se toma un cubata en un bar y le estás llamando putero en la jeta, lo más que se puede conseguir es que se tome otra copa para olvidar que lo es o que se ría con los muñecotes que ilustran el posavasos.
En otro orden de cosas, creo que su ministerio es de lo más superfluo y banal que existe en estos momentos a nivel europeo, me atrevería a decir que hasta mundial. Si exceptuamos las embajadas catalanas de Carod.
Me sorprende la cabecera de su blog, creo que siendo de Cádiz, ciudad maravillosa donde las halla, sabrá que en el 1812 se firmó la primera Constitución Liberal patria, ideología que ustedes persiguen y combaten con saña.
Lo suyo es más intervenir en todos los asuntos de la vida privada, más estilo Stalin o Chavez. Se meten con el tamaño de las hamburguesas, imponen las asignaturas doctrinales en las aulas y hasta convierten delitos penales en derechos, como es el caso de la actual y polémica Ley del Aborto promovida por su ministerio. ¡Brillante aportación a la historia de la política, señora Aído!
Me gustaría saber qué conoce usted exactamente de estos temas, no habiendo sido médica, ni psicóloga ni nada parecido.
Usted, que sepamos, antes que ministra, no ha sido siquiera fraile, o fraila, no discriminemos con el lenguaje, sino trabajadora en bancos andaluces y después política profesional, ejerciendo como directora de la Agencia andaluza para el desarrollo del flamenco. De ahí a ministra hay un paso. ¡Si Cánovas del Castillo o Azaña levantasen la cabeza!
En fin, señora Aído, además de levantar el puño en los mítines socialistas junto a Alfonso Guerra, el hermanísimo, usted debería hacer algo más por los españoles. A mí y a muchos nos bastaría con que se fuera a su casa taconeando y nos librara de la carga presupuestaria que supone su sueldo y el de sus empleados ministeriales. Sería todo un gesto contra la crisis que nos azota.
No ensucie usted la fecha del 1812, en la que los padres de la patria, de toda ideología, lugar geográfico y condición firmaron una Constitución liberal basada en la ciudadanía española, no sea usted así, siga siendo igual de sectaria, pero en la intimidad de su hogar, o en su petit comité de expertos proabortistas elegidos a dedo. Así también hago yo leyes, dejando de lado a los que no piensan como yo y desoyendo la voz de millones de personas a las que les aterra su proceder, su ideario de la muerte y su sectarismo más cainita.
Saludos señora ministra.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La batalla de Rajoy

Todos esperamos con expectación la anunciada rueda de prensa o congresillo que celebrará mañana martes 2 de Noviembre, Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular.
Lo esperamos con ansia desmedida, pero según informaciones del grupo más amigo y adulador del líder Popular, Intereconomía, ya se han filtrado las líneas maestras de su discurso.
Rajoy dará mañana un puñetazo en la mesa y arremeterá contra Aguirre en primer lugar, contra Gallardón después y por último intentará maquillar un poco la actuación vergonzosa del PP valenciano con Camps a la cabeza.
A Rajoy le crecen los enanos, pero es un secreto a voces que el malestar entre las filas populares es creciente y abundan las apuestas de que Rajoy no durará mucho más tiempo al frente del primer partido de la oposición.
Recientemente me he leído el Principe de Maquiavelo, y creo que Rajoy seguirá esa idea del genio italiano de que hay que dejar respirar y existir a los líderes locales de los principados o colonias que son mediocres y eliminar cuanto antes a aquellos cabecillas que por carisma o inteligencia pueden derrocarte del poder en cualquier momento.
Rajoy se está cargando el PP. Lo que queda de partido desde la marcha de Aznar no es más que los escombros. Rajoy ha ido poco a poco quitándose del medio a los pesos pesados del aznarismo, llámense María San Gil, Zaplana, Acebes o en última instancia a Manuel Pizarro, aunque fuera su número dos en las Generales por Madrid.
Rajoy, como un líder tibio y sin ideas, no ha dudado en actuar cobardemente y en la sombra para que nadie le pueda disputar el puesto. En este camino a la perdición, no le han dolido prendas a la hora de traicionar los principios e ideales de la mayoría de militantes del PP, entre los que me incluyo. No sé por cuánto tiempo.
En mi modesta opinión, Rajoy ha querido echar tierra encima del caso Gurtel y le ha salido el tiro por la culata. Ha intentado acallar el escándalo haciendo una purga a medias en Valencia, echando de malas formas y sin argumentación al secretario general levantino, el tal Ricardo Costa. Sin embargo, ni está ni se le espera cuando le toca actuar contra la mano derecha de Gallardón, el fiel y perruno Manuel Cobo.
Rajoy sabe muy bien quiénes son sus enemigos dentro de la formación: Aguirre, Gallardón, Camps y Rato.
Por ello al valenciano le ha restado poder y le impondrá desde Madrid los nombres que deben rodearle desde ahora.
Por ello ahora apoya a Rodrigo Rato como presidente de Caja Madrid. Piensa que el exministro de Economía con Aznar, se entretendrá royendo el hueso de la entidad financiera, dejando para otro momento el asalto a Génova 13.
Lo de Gallardón es caso aparte. Rajoy sabe muy bien que el ambicioso alcalde de Madrid está deseoso de un traspié político del gallego para mover todo el aparato mediático de PRISA en su favor y así, con unas encuestas bien cocinadas y con un par de pases mágicos, poder detentar el poder del Partido Popular.
Rajoy piensa que puede manejar a Gallardón, que quizás Esperanza Aguirre le pueda hacer el trabajo sucio y de un solo plumazo, y excusándose en que dan mala imagen al PP, cargárselos de un plumazo.
En las bases populares el apoyo que tiene Esperanza Aguirre es aplastante. Ya hemos visto que más del 90% de las alcaldías madrileñas han clamado al cielo ante los insultos vertidos por Cobo en el diario El País. Hasta en el Ayuntamiento, delante del faraón, casi defenestran al bien mandado Cobo. Todo ello a mano alzada, por eso del miedo escénico, que diría Valdano.
Está claro que Rajoy caerá, que desde que Aznar le pusiera donde está a dedo y tras perder dos elecciones generales, su legitimidad es escasa o nula. Basado su liderazgo en un congreso donde sólo él era candidato, su destino es pasar a la clandestinidad, con más pena que gloria, con su famosa niña y con los chuches para que no llore ni se queje de la suerte de su progenitor.
El combate cuerpo a cuerpo será entre Esperanza y Gallardón, por ello la batalla abierta de estos dos pesos pesados en el cuadrilátero de Caja Madrid.
Todo el mundo sabe que quien tiene el dinero, tiene el poder y la fuerza.
Yo como no soy imparcial ni pretendo serlo, dejo esas diplomacias para Soraya, para Cospedal y para quien se avergüenza de ser de derechas, deseo que Esperanza Aguirre logre acabar con Gallardón, de paso colocar a Pizarro de presidente de Caja Madrid y por último llegar a presidir el Partido Popular nacional.
Gallardón juega la baza de tener a PRISA detrás, de caer bien a las izquierdas más moderadas, como a su amigo Pepe Bono, pero en el tablero político español, no necesitamos más centro, más Zapateros, más acomplejados, más discursos huecos y políticas trasnochadas basadas en los impuestos, en el gasto público y en los cientos de consejeros y asesores de imagen.
En España necesitamos un partido de fondo y formas liberales, que defienda sin complejos la unidad de España, la igualdad ciudadana en lo que a derechos y libertades se refiere y que quiera emprender las reformas necesarias con la finalidad de que se cumpla y respete el orden constitucional del 78, empezando por la separación de poderes, que bien nos hace falta.
Sinceramente, ni con Rajoy a la cabeza, ni con el alcalde de Madrid, veo que España vaya a mejorar sustancialmente. No necesitamos un Zapatero II, alguien que encarne en su persona todo el poder, rodeándose de ineptos, llámense Pepiños Blancos, Sorayas, Salgados o Cobos.
Necesitamos un partido que reúna un equipo de personas con las ideas claras y con la formación necesaria para sacar a España de la crisis en la que nos vamos a ver durante demasiado tiempo.
Mañana Rajoy hablará, todos escucharemos, pero esperemos que algunos de los que pueden contestarle lo hagan y no se callen. Todo sea por el bien del PP, por el futuro de España.