martes, 23 de marzo de 2010

De Felipe IV a Zapatero I de España

Ha llegado a mis manos un viejo libro de la Colección Austral, de esos que todos tenemos alérgicos de polvo en las estanterías más recónditas del hogar.
El libro se titula El Conde-Duque de Olivares y está escrita por un tal Gregorio Marañón. Por lo visto este señor además de dar nombre a hospitales y ser una de las mayores eminencias médicas españolas de todos los tiempos, también tenía una buena pluma a la hora de historiar y de escribir ensayos.
Me llama la atención del texto unas cuantas frases que hablan de la época del Conde-Duque, del ambiente que se respiraba en aquella anquilosada, decrépita y decadente a la par que brillante y extraordinaria España en lo que a las artes se refiere.
El valido del Rey no era una excepción, y su capacidad ciclópea de trabajo, su voluntad inquebrantable y su ansia infinita de poder, son destacadas por el Doctor Marañón.
Dice así de la sociedad española del siglo XVII el insigne médico y escritor:
“Es muy difícil reducir a unos cuantos rasgos la pintura del ambiente español en el siglo de su mayor declive. Comentaré sólo los que a mí me parecen más característicos: la hipertrofia del espíritu nacional; la general pereza; el agotamiento del espíritu idealista; la religiosidad y el fanatismo; la profundidad de la fe monárquica; la inmoralidad de las costumbres; la licencia y perversión sexuales; la crueldad; la frivolidad y la altivez, y la despreocupación de lo universal”.
Parece que muchas de estas características no han cambiado con el paso de los siglos y otras, como la religiosidad y la fe monárquica se van desgastando poco a poco con no mejores consecuencias.
La inmoralidad, la pereza, el querer vivir del cuento o ser famoso, salir en la tele, presumir de putero o de zorrón del quince y pensarse mejor que el vecino son características imperturbables del español, llámese de usted, de tú o de vos.
Continuemos con Marañón saltándonos algunos párrafos:
“Había, por ello, una desproporción inmensa entre el poderío español y la riqueza española. Los pueblos de la Península, que sostenían, con ejércitos y armadas, con guerras y diplomacias tan vasto Imperio, eran mucho más pobres que ahora. El considerar que del páramo de Castilla, cien veces menos poblada y menos cultivada que hoy, salían aquellos raudales de energía y de autoridad que se derramaban por los dos hemisferios, nos produce la impresión de un milagro. Y había en ello mucho de milagro, porque el español, acostumbrado a las hazañas mitológicas, vivía en pleno mito y tenía la eficacia sobrehumana que el mito da.”
En esto si que nos asemejamos a estas alturas de la Historia como el huevo a la castaña. La sociedad española se ha ablandado hasta extremos increíbles y está narcotizada hasta tal punto que roza ya la estupidez supina.
Hoy, con Zapatero I, solo queda de aquella heroicidad la anchura de espaldas de nuestro pueblo, que aguanta estoicamente una banderilla tras otra en forma de impuestos y tasas injustas sin decir esta boca es mía. Impuestos no dirigidos como en aquel siglo XVII a sufragar guerras contra el Turco, contra el protestantismo o para conquistar tierras ende los mares, para gloria del Imperio más grande jamás conocido, sino para soportar el gasto público socialista, más de 3 millones de funcionarios, subvencionados, aristócratas de nuevo cuño, políticos, ayuntamientos y comunidades voraces.
Hoy en LibertadDigital denuncian que menos de 11,4 millones de españoles asalariados cargan con el peso del sector público y de las pensiones. Quizás sean éstos los herederos de aquellos otros héroes del Perú, de Flandes o de Lepanto. Existen diversos tipos de heroicidad.
En cambio, a diferencia del valido Olivares, ZP I solo destila ignominia y mal hacer, siendo el abre puertas y alzacuellos de dictadores como Morales, Chávez o Castro, declinando las decisiones más dolorosas en sus huestes de palmeros sindicalistas y ministruchos de cuota.
España se deja hacer como una buscona acabada en la decadencia de la edad. Ya ni siquiera en nuestro entorno de toreros, Cristianos Ronaldos y Belenes Estebanes, surgen personajes brillantes como Cervantes, Lope, Velázquez, Calderón, Juan de Austria o Diego de Almagro.
Las artes han sido secuestradas por el caudillaje de Zapatero y comen de su mano mediocres subvencionados que solo levantan la voz cuando el amo les manda hacerlo.
Eso es lo que ha quedado del alma heroica española con el paso de los siglos, apenas las heces de la copa apurada y consumida.
Si Gregorio Marañón, liberal, gran médico e historiador levantase la cabeza, dudo mucho que escribiera una biografía como la del Conde-Duque hablando de Zapatero sin echarse a llorar.
Por cierto, en la Biblioteca Nacional, en Madrid, coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte, se ha inaugurado una muestra o exposición sobre Gregorio Marañón que nos acompañará hasta el 6 de Junio.
Seguro que es digna de ser visitada.

lunes, 22 de marzo de 2010

Ser obrero de derechas

A veces uno se escandaliza leyendo ciertas cosas en ciertos foros de internet. Hoy es uno de esos días.
Yo me siento insultado al leer declaraciones como "no hay cosa peor hecha que un obrero de derechas". O esa otra de que un obrero siempre debe estar a favor de la subida de impuestos porque eso grava más a los que más tienen, y lo que ya es el colmo: “Los del PP buscan la incultura de las masas” ó “habría que implantar un examen de mínimos para tener derecho a voto”. Quizás en esto último, de llevarse a cabo, el señor socialista que lo afirma se llevaría un chasco garrafal.
Podríamos contraatacar ante estas declaraciones con otros tópicos como el de: "Ser socialista es algo que solo se pueden permitir los millonarios", pero no vamos a hacerlo.
Ensalzar desde las huestes socialistas a siniestros personajes como Pablo Iglesias, cuya primera intervención en el Congreso fue amenazar de muerte al presidente Antonio Maura de esta manera atroz,
Debemos, viendo la inclinación de este régimen por S.S, comprometernos para derribar ese régimen. Tal ha sido la indignación por la política del Gobierno del Sr. Maura en los elementos proletarios que nosotros hemos llegado al extremo de considerar que antes de S.S. suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal”,
o al padrecito Lenin, el promotor del comunismo más vil que dejó en la URSS decenas de millones de muertos, es algo asqueroso y repugnante.
¿Es eso ser de izquierdas? ¿Hay que ser culto para ver en la violencia y en lo reaccionario algo positivo? Pues si es así, en efecto debo ser un borrego y un zote.
Pero yo trabajo, señores, no soy rico, soy obrero de toda la vida y mi padre nunca me ha pagado nada, ni colegio privado ni universidad ni nada, no soy de la generación NINI y tampoco un pastillero del Radikal o del Fabrik. Y sin embargo… voto derechas.
Con un paro del 20% en España, 43% si hablamos del juvenil, aún hay gente culta y listísima que piensa que el socialismo es lo mejor que nos puede pasar y que solo los borregos votamos derechas. Debemos ser más que churras o merinas: Parados de larga duración, ricos, pobres, autónomos arruinados por Zapatero, comerciantes, estudiantes… de mil ganaderías distintas, pues en las últimas elecciones sumamos 9 millones de españoles o de tontos analfabetos que votamos al PP. Nueve millones de personas se dice pronto, pero no son moco de pavo.
Con un endeudamiento público aberrante, un déficit fiscal insostenible, una carga de impuestos indiscriminada, el socialismo sigue siendo la solución para los autodenominados culturetas, artistas y letrados.
Y no el socialismo descafeinado de ZP, al que algunos tildan de mansurrón y suave, sino el de Pablo Iglesias, Largo Caballero o Lenin. Solo falta por aquí Castro y Mao y ya estaríamos todos.
Más de uno parece añorar la Cheka o el Gulag para los que votamos derechas, pues defienden que no todo el mundo tenga derecho a voto, o que no cuente lo mismo un voto de izquierdas que el resto. Los que se autodenominan de izquierdas, dando la espalda al sufragio universal, queriendo de nuevo ponerle puertas a la voluntad popular. ¡Lo que faltaba!
Pues yo voto derechas siendo humilde y trabajador y creo que un par de libros he leído, vamos digo yo.
También he visto al que ahora se construye una mansión en Argel, Mr. X, salir con chaqueta de pana al lado del hermanísimo Guerra, lanzando soflamas de argumentos mareantes y poco entendibles para la masa cerril, para aquellos que no sabemos latín ni griego, aquellas citas épicas como: "!Qué viene la derecha", "¡Cómo gobiernen los fachas…!" , "¡La derecha va a quitaros las pensiones!" .... Y en la actualidad también he sido testigo de las decisiones de otro socialista, ZP, dirigidas a retrasar la edad de jubilación, a subir el IVA, castigar el ahorro... ¡Viva vuestro socialismo! ¡Viva!
Y encima se atreven a afirmar que al PP le interesa la incultura, la juventud borracha y borreguil, etc, cuando ha sido el socialismo español el único responsable de cargarse la educación a base de reformas que permiten a un alumno mediocre pasar de curso, buscando la tabla rasa, echando la culpa a la sociedad por el fracaso escolar y ninguneando el mérito, el esfuerzo y la brillantez de los alumnos destacados.
No contentos con eso, intentan dirigir desde las aulas el pensamiento de nuestros retoños con educaciones para la ciudadanía y memeces sectarias. ¡Qué atrevida es la ignorancia! ¡Qué asqueroso el sectarismo!
Ya está bien, hombre, todas las ideologías son respetables y los estereotipos que defienden algunos huelen mal. Hieden más bien.
Dejémonos ya de descalificar a los que votan algo que no es socialismo, diciéndoles que o son ricos o son gilipollas, o tontos de los cojones si sale de labios del alcalde de Getafe, que siempre es más fino desde su manido sillón.
Podríamos decir que a los sociatas solo les votan los que esperan a cambio subvenciones o bien los que tienen una ONG, o bien los que hacen caja subiendo una ceja, o si se trata de un joven, aquel que se pasa el día fumando porros en un parque, tocando la batucada y con una camiseta del Ché, que era un tío muy guay cuando no tenía el fusil a mano.
¿A que sería absurdo? Pues ya está.

jueves, 18 de marzo de 2010

Hasta luego, Güemes

Como en los funerales, hoy toca decir aquello de: “Siempre se van los mejores”
Me acabo de enterar por la prensa, como Felipe Gonzalez, que el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juanjo Güemes, dimite inesperadamente.
Ahora comenzarán las habladurías, los rumores, las opiniones malintencionadas…
Según él se va por motivos personales y para empezar una nueva andadura en la empresa privada, concretamente en el Instituto de Empresa.
Güemes ha hecho una gran labor como político, a mi entender es un hombre discreto, que como en el arbitraje es una buena cualidad, que se ha dedicado a trabajar para todos los madrileños con ahínco.
Antes de conocerle personalmente, me chocaban mucho sus corbatas, con ese nudo tan exagerado, después, me admiran otras cosas de su persona.
Como internauta y blogger, le estaré siempre muy agradecido por haber montado los Blogs & Coffe del PP de Madrid, por interesarse por nuestras opiniones y por apostar por la tecnología y por la libertad en Internet sin censuras ni cortapisas.
Aunque desde los sindicatos del ramo sanitario se le haya dibujado como un niño bien que quiere desmantelar la Sanidad pública, el jamás ha rehuido encararse con esta casta privilegiada de ganapanes y les ha dejado más de una vez más suaves que a un guante.
Poco más me queda por decir sobre este gran político, solo quiero desearle mucha suerte, que le vaya bien de ahora en adelante y pedir a Dios que sus relevos al frente de las consejerías que regentaba, sean tan válidos como él.
Gracias, Juanjo, por defender la libertad de los internautas y por haberme dado la oportunidad de conocer a otros blogueros liberales.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Feliz Cumpleaños

Tengo quince minutos de reloj para escribir esta entrada dedicada a mi bella y amada esposa.
Mañana cumple 26 años, y ha pasado junto a mí lo mejor de su juventud. Nunca podré agradecerle lo suficiente que haya permanecido a mi lado todos estos años.
¿Son poco quince minutos para felicitar un cumpleaños a una persona tan especial? Ni muchos, ni pocos, ni en siete vidas, si fuera un gato, podría acabar de darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí, por todos esos momentos que me ha ofrecido.
No siempre he sido buen esposo, igual que antes tampoco fui buen novio, pero lo más grande de Gloria, que así se llama mi mujer, es que siempre me ha sabido perdonar por muy grande que haya sido mi error.
Sin ella no soy nada, sin ella me caigo de bruces y no sé como levantarme, sin su mirada glauca y limpia como el cielo, no encuentro el camino, nada me alumbra, vivo a oscuras y no sabría dar un paso más.
Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, y no lo pongo en duda, en cambio debe ser algo excepcional que detrás de mí, siendo una persona minúscula en un universo infinito como soy, Gloria me acompañe y no me haya abandonado.
He cometido grandes errores, no he sabido ver lo que un ciego hubiera adivinado sin córneas ni pupilas, no me he dado cuenta a tiempo de que un amor así de grande como el suyo no es de este mundo y es un auténtico regalo de Dios.
Solo quiero aprovechar mi blog, ese que a veces he antepuesto a darle atenciones y cariños, para decirle Feliz Cumpleaños, para dedicarle esa canción de Julio Iglesias que tantas veces le canté dentro de un Volkswagen Jetta cuando éramos aún niños y para decirle una vez más que es la mujer de mi vida, aunque a veces haya parecido lo contrario.
Por ese amor,
que tú me das,
por ser así,
así no más.

sábado, 13 de marzo de 2010

Delibes

Perdonadme por lo abandonado de este blog, pero no todo son mieles sobre hojuelas y a veces peco de perezoso, o estoy tan aburrido de la situación española que no me animo a comentarla, no sé si por no caer en la ordinariez o en la desesperanza.
Hoy, sin embargo, merece la pena romper el silencio para lamentar la muerte de un ilustre escritor, Miguel Delibes. Antes de pasar a mis reflexiones, quiero enviar mi más sentido pésame a su familia en estos dolorosos momentos.
Yo poco entiendo de literatura, no soy de esos lectores que analiza textos, ni que aprende poesías de memoria.
Aunque haya leído todo de Lorca, Machado o Bécquer, solo recito de carrerilla la Canción del Pirata de Espronceda y el Romance Noctámbulo del gran Federico.
Quiero decir con esto que soy un lector ávido, pero simplón, sin aires de crítico ni capacidad de detectar sutilezas en los estilos novelescos. Me fijo más en las historias.
Por ello, quizás Delibes ha sido siempre uno de mis escritores favoritos. Sus descripciones simples como el anillo de Neruda, desnudas como los poemas de Juan Ramón Jimenez están entre las obras maestras de la prosa en castellano.
Espíritu manchego en estado puro, mirada enamorada de la tierra, digno heredero de aquellos otros sublimes autores que vivieron La Mancha, sus páramos, las frías estepas, los infinitos paisajes labrados y los cielos azules como un mar evaporado. Cervantes, Machado, Azorín, Cela…
Siempre se van los mejores, y España se desgasta poco a poco cuando la Muerte viene a buscar a uno de los nuestros, de los grandes patriotas, los silenciosos y sencillos, los que no presumen de ello y sin embargo lo dan todo por su gente y por su país engrandeciéndolo y ennobleciéndolo con su obra y sus virtudes.
Siempre me emocionaré con la muerte del Tiñoso y con la mirada inocente del mundo de su amigo El Mochuelo en su obra más amena, sencilla y gozosa para mí: El Camino.
También recordaré Cinco horas con Mario como una de esas obras que le dicen a tu alma que ya eres adulto, que ya entiendes las cosas de hombre que ocurren a tu alrededor.
Junto al Quijote, fue el único libro que intenté leerme demasiado temprano y abandoné a las pocas páginas. A la segunda fue la vencida, cuando había cumplido unos cuantos años más. A raíz de aquello, ambos títulos los guardo bien arropados en las estanterías de mi memoria.
Creo que no hay mejor homenaje para Delibes que leer o releer sus obras hasta que nosotros tambien recorramos ese camino al cielo que ayer el maestro recorrió.