viernes, 13 de febrero de 2015

Mi sueño sigues siendo tú

"Anda que me escribes algo a mí o a tu hija" me dices siempre con un reproche colgando de los labios.

A veces descuidamos lo verdaderamente importante y nos olvidamos de decir al mundo que somos verdaderamente dichosos con poco, muy poco. ¿Y qué más me da el mundo?

Soy feliz cuando llego a casa y os encuentro en el sofá, soy feliz cuando os abrazo por la noche y siento ese calor que solo insufla Dios en los corazones.

Y te recuerdo a ti, mamá, tantas y tantas noches entre mis brazos, en lo bueno y en lo malo, entre risas y dolor, a veces producido por mi culpa.

Te recuerdo siempre mía, como las pestañas de mis ojos, como la saliva, como mi lengua muda al no saber bien que decir cuando te miro en silencio…

No tengas celos, pero esa primera vez que pasé mi mano por tu barriga y noté un golpe fuerte y seco, todo cambió para mí, supongo que noté el mismo vértigo que tú meses antes, cuando dentro de ti comenzó a crecer una vida que ahora nos toca cuidar y mimar.

Esos pasillos silenciosos de hospital, yo nervioso sin manos ya que morderme ni cigarrillos que fumar.

Tú dolor era mi dolor, mis lágrimas mansas pensaban en que aquel sería el mejor día de mi vida, no porque todo el mundo lo dijese, sino porque era la pura verdad. La única verdad.

¡Recordé tantas canciones! ¡Tantas poesías leídas! ¡Tantos sueños que viviría de allí en adelante mirando por sus ojos, caminando gracias a sus pies!

Y era preciosa, lloraba como un animal que quiere salir adelante, con rabia y con desazón.

Era un sueño hecho realidad, hecho carne, esas pataditas dadas a través de otra piel, ahora las daba al aire frío del invierno y esos labios calcados a los de su madre se dibujaban en un gesto de vida recién estrenada, de boca sin palabras ni ecos sucios de civilización.

Aún hoy no logro articular palabras ni frases coherentes por mucho que me pidas que os escriba algo, por mucho San Valentín que sea mañana… porque ahora empiezo a vivir. Es ahora cuando arranca todo y cada segundo importa aunque nada importe alrededor de nuestras auras.

Cuando las palabras se enredan en mis dedos y no amanecen claras como vuestros ojos azul cielo, no merece la pena manchar folios con frases desordenadas.

Mañana es San Valentín… ¿acaso importa ese día en el calendario cuando todos los días de mi vida son perfectos al teneros al lado?


Mañana el mundo me sobra, pasado me es indiferente, pasado mañana solo sé que dormiremos los tres juntos. Todo ahora es un decorado de cartón que adorna y molesta a partes iguales, porque mi mundo sois vosotras… Y sí… mi sueño sigues siendo tú.

jueves, 5 de febrero de 2015

Vengo a hablar del Zapatones

Quizás tenga un defecto como concejal, el no saber ser políticamente correcto y seguir opinando abiertamente de lo que me viene en gana.

La vida sigue igual para mí, como canta Julio Iglesias, y si mantengo este blog desde hace años es porque creo en la libertad de pensamiento y de expresión.

Después de este preámbulo innecesario que adorna una barbaridad, me voy a centrar en la entrevista que el ex alcalde Eduardo García concede a un medio digital de Aranjuez, en este caso al Heraldo de Aranjuez al que le envío un cordial saludo.

Mi conclusión a la misma es la siguiente: la izquierda es mentirosa por naturaleza y eleva a la categoría de héroes a personajes sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Después les deja caer y mientras caen les masacra sin pudor.

Vengo a hablar del Zapatones, y no es del respetable Luis Aragonés.

Zapatones le llamaban a Eduardo García en la fábrica cuando solo era un tierno piquete sindical que impedía a sus compañeros ganarse el pan honradamente, en aquella época en que las huelgas eran salvajes y metían miedo en el cuerpo.

lunes, 2 de febrero de 2015

Podemos: El caso es llegar


Hoy lunes, después de la marcha hacia Sol que Podemos había preparado concienzudamente durante meses, aún no sabemos exactamente que pedían los allí congregados.

Supongo que reavivar el espíritu del 15M que fue el germen de Podemos hace ya unos años.
Al margen del número de personas que caminaron juntos hasta el corazón de España, pudimos comprobar que los marchantes siguen siendo la misma izquierda reaccionaria de siempre, los mismos perro-flautas sin programa que se dedican a aullar desde los micrófonos de La Sexta y Cuatro a la Luna de la destrucción del sistema democrático actual.

Se desprende de los lemas tan manidos por los antisistemas, de las pintas de muchos, de los textos de las pancartas y de la ausencia de banderas españolas que no hay nada nuevo ni bajo el Sol, ni sobre las baldosas de Sol, aunque se empeñen en querer hacernos ver lo contrario.
Pablo Iglesias, el Gran Timonel de toda esta patulea, pinchó en hueso al congregar a mucha menos gente de la que tenía pensada en su quijotera, pues llegó a definirse sin modestia alguna como el Don Quijote que España necesita.